El color de las aves en su vuelo
presagia el vaivén de tu nocturna sombra
como la hoja que el viento sacude por el cielo
y en su canción a ti te nombra.
Durante mil noches de mar embravecido,
bajo el firmamento delirante,
fuimos la misma piel, el mismo suspiro,
de tal modo nos tocamos,
suavemente palpitante,
como plumas doradas en el aire,
como nieve que cae fascinante.
Y tu deseo, misterio insondable,
revolotea cual mariposa gigante,
que con sus alas me abriga confortable
mientras se eleva conmigo en un ligero instante.
presagia el vaivén de tu nocturna sombra
como la hoja que el viento sacude por el cielo
y en su canción a ti te nombra.
Durante mil noches de mar embravecido,
bajo el firmamento delirante,
fuimos la misma piel, el mismo suspiro,
de tal modo nos tocamos,
suavemente palpitante,
como plumas doradas en el aire,
como nieve que cae fascinante.
Y tu deseo, misterio insondable,
revolotea cual mariposa gigante,
que con sus alas me abriga confortable
mientras se eleva conmigo en un ligero instante.