Melementos
Poeta adicto al portal
El sonido de una sirena
¡uuuuh! rompe el silencio,
la noche mira con desgana
lo que originó ese bullicio.
Bajo la luz tenue de la farola,
unas siluetas deambulan
y al rebuscar con cautela,
ven al abandono; se mofan.
El abandono como mendigo
lleva un fardo de dolor y tristeza,
la psiquis es la única testigo
del recuerdo de una vileza.
Vio a la traición con un tipo
que, bajo la sombra se arrumaban,
con el alma hecha guiñapo
dejó las lágrimas se airearán.
La limerencia fue negativa
y el soliloquio es su consejero,
con un aliciente se aviva
y se forja como un hierro.
¡uuuuh! rompe el silencio,
la noche mira con desgana
lo que originó ese bullicio.
Bajo la luz tenue de la farola,
unas siluetas deambulan
y al rebuscar con cautela,
ven al abandono; se mofan.
El abandono como mendigo
lleva un fardo de dolor y tristeza,
la psiquis es la única testigo
del recuerdo de una vileza.
Vio a la traición con un tipo
que, bajo la sombra se arrumaban,
con el alma hecha guiñapo
dejó las lágrimas se airearán.
La limerencia fue negativa
y el soliloquio es su consejero,
con un aliciente se aviva
y se forja como un hierro.
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