sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Bajo la última luna
te di mi nombre
en la aventura de tu escrito
y dije al beso
que la noche es el cielo.
Te llevé a mis lágrimas
cuando nació mi espíritu
del susurro
para confeccionar tus ojos.
Las madrugadas del siglo
son cuando hay cien años
de noches encendidas
bajando en un lucero
bajo la mirada
de la fiel luna.
Solo decir tu nombre
en el alma del cielo del norte
es llegar a los besos sonrojados
porque los puse en tus labios
llegando la voz
a tu sueño
para fabricar al cielo
sellando
sus puzzles
y llevando
su alta esfera
entre cada maestría,
sé que solo la batuta
del estribillo de una melodía
podía decir ven
conmigo a ver las perlas
del aire
que cuando se esconden
se entonan
con el ruiseñor
de un verso cantado.
Si así has escuchado
sus sonidos
están bajo tus ojos
pues tú pupila
cayó en la última luna
la que hace mí paz
y mi lluvia de sueños,
porque al llevar
su ritmo
se hace la masa luminosa
en el pasado,
presente
y futuro de un poema lunar.