L
Luis Miguel Rubio Domingo
Invitado
Probando tu veneno,
la copa que levantas, tu ponzoña,
con besos almaceno.
Tu iniquidad retoña,
convierte mi persona en tu carroña.
Pareces el verdugo
puliendo los tablones del cadalso,
tus actos son el yugo
que se mostró tan falso
como las esperanzas que rebalso.
No voy a renunciar;
me siento en este amor comprometido
para recuperar
el pulso sometido
después de resarcirme lo perdido
Nos hemos hecho daño,
perdona si entendiste ‘no me excedas,
no subas un peldaño’;
avanza lo que puedas,
que yo te seguiré bajo las ruedas.
la copa que levantas, tu ponzoña,
con besos almaceno.
Tu iniquidad retoña,
convierte mi persona en tu carroña.
Pareces el verdugo
puliendo los tablones del cadalso,
tus actos son el yugo
que se mostró tan falso
como las esperanzas que rebalso.
No voy a renunciar;
me siento en este amor comprometido
para recuperar
el pulso sometido
después de resarcirme lo perdido
Nos hemos hecho daño,
perdona si entendiste ‘no me excedas,
no subas un peldaño’;
avanza lo que puedas,
que yo te seguiré bajo las ruedas.