En un baúl guardé dos negros ojos
la miel de unas caderas y el sutil
reírse de esa sarta de marfil
agazapada tras tus labios rojos
Metí también suspiros y sonrojos
la suma de tus pechos y el febril
tañido de tu cuerpo en el viril
infierno primeval de mis antojos
Perdí luego las señas de la llave
y la llave y la caja y yo también
muriendo me extravié en tu aroma suave
Entonces te inventé, era el edén
mi universo creabas, tenue ave
del Paraíso. Y yo latía: ¡ven!
la miel de unas caderas y el sutil
reírse de esa sarta de marfil
agazapada tras tus labios rojos
Metí también suspiros y sonrojos
la suma de tus pechos y el febril
tañido de tu cuerpo en el viril
infierno primeval de mis antojos
Perdí luego las señas de la llave
y la llave y la caja y yo también
muriendo me extravié en tu aroma suave
Entonces te inventé, era el edén
mi universo creabas, tenue ave
del Paraíso. Y yo latía: ¡ven!