Eban Fems Cid
Poeta fiel al portal
Lento y gentil…
la lluvia de tu sonrisa cae inevitable,
entre los truenos de mis pecados.
Lento y febril…
gota a gota, vas cavando mi piel,
tallando la roca de mis huesos.
Lento y febril…
estallan las hierbas en llamas naranjas,
y el campo se inclina a tus caprichos.
Lento y gentil…
se quiebra mi frágil sanidad,
cada voz en mi mente se enamora y calla.
Lento y febril…
mis dedos palpan las notas de tu marcha
sobre mis músculos.
Lento y gentil…
tu eco queda suspendido entre la luna
y la música de mi pecho.
Suave y grácil,
danzas sobre las cenizas del campo…
Suave y frágil,
te sigo, cargando mi dolor…
Suave y grácil,
saltas sobre la luna cazadora.
Suave y frágil,
se clava esperanza en mi pecho…
Suave y grácil,
te alejas entre cabriolas luminosas…
Suave y frágil,
mi alma se quiebra en mortajas.
Caricia a caricia muero,
y aún corro tras tu eco.
Caricia a caricia me desgarras desde lejos,
y no ceso.
Caricia a caricia me exalto en dolor
y placer insano.
Caricia a caricia pierdo el aire,
ahogado en tu presencia.
Caricia a caricia me vuelvo menos cuerdo,
repitiendo tu nombre al silencio.
Caricia a caricia no soy más que recuerdos,
obscuros, que corroen mi sangre.
La soledad me clava crisantemos eternos…
Caricia a caricia me traga la luz
de mi estrella azulada.
La noche se hace nido en mi cuerpo,
y la luna tatúa mi alma de plata
con tu recuerdo.
Caricia a caricia muero,
y aún acelero, corro tras tu eco.
la lluvia de tu sonrisa cae inevitable,
entre los truenos de mis pecados.
Lento y febril…
gota a gota, vas cavando mi piel,
tallando la roca de mis huesos.
Lento y febril…
estallan las hierbas en llamas naranjas,
y el campo se inclina a tus caprichos.
Lento y gentil…
se quiebra mi frágil sanidad,
cada voz en mi mente se enamora y calla.
Lento y febril…
mis dedos palpan las notas de tu marcha
sobre mis músculos.
Lento y gentil…
tu eco queda suspendido entre la luna
y la música de mi pecho.
Suave y grácil,
danzas sobre las cenizas del campo…
Suave y frágil,
te sigo, cargando mi dolor…
Suave y grácil,
saltas sobre la luna cazadora.
Suave y frágil,
se clava esperanza en mi pecho…
Suave y grácil,
te alejas entre cabriolas luminosas…
Suave y frágil,
mi alma se quiebra en mortajas.
Caricia a caricia muero,
y aún corro tras tu eco.
Caricia a caricia me desgarras desde lejos,
y no ceso.
Caricia a caricia me exalto en dolor
y placer insano.
Caricia a caricia pierdo el aire,
ahogado en tu presencia.
Caricia a caricia me vuelvo menos cuerdo,
repitiendo tu nombre al silencio.
Caricia a caricia no soy más que recuerdos,
obscuros, que corroen mi sangre.
La soledad me clava crisantemos eternos…
Caricia a caricia me traga la luz
de mi estrella azulada.
La noche se hace nido en mi cuerpo,
y la luna tatúa mi alma de plata
con tu recuerdo.
Caricia a caricia muero,
y aún acelero, corro tras tu eco.
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