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Balada blanca

Marla

Poeta fiel al portal
Perdonad este trance de nadie, este silencio
quebradizo
que me pronuncia en humedales
de quimera;
esta balada blanca
que sutura las melladas hebras de mi voz
limpiando la memoria
de esqueletos.

No temáis, no me impulsa su música
a morder la boca
del olvido
ni el deseo de triturar
dígitos de fuego
ni la culpa, ni el miedo de morir
en la radical infancia
de los Nombres.

Simplemente supuro ausencia
como el vacuo ojo de un pez
que desconoce aún el tacto afilado
de unos dientes
en su carne.

Nado a contracorriente
de la memoria suicida,
a los días que silencian la voz
de las saetas,
a los tiempos primeros en que desconocíamos
el dolor que profieren
sus agujas.












 
Perdonad este trance de nadie, este silencio
quebradizo
que me pronuncia en humedales
de quimera;
esta balada blanca
que sutura las melladas hebras de mi voz
limpiando la memoria
de esqueletos.

No temáis, no me impulsa su música
a morder la boca
del olvido
ni el deseo de triturar
dígitos de fuego
ni la culpa, ni el miedo de morir
en la radical infancia
de los Nombres.

Simplemente supuro ausencia
como el vacuo ojo de un pez
que desconoce aún el tacto afilado
de unos dientes
en su carne.

Nado a contracorriente
de la memoria suicida,
a los días que silencian la voz
de las saetas,
a los tiempos primeros en que desconocíamos
el dolor que profieren
sus agujas.











Autenticamente es muy bella obra amiga Marla, felicidades por lo bien que escribes. Saludos, que vaya todo muy bien.
 
Perdonad este trance de nadie, este silencio
quebradizo
que me pronuncia en humedales
de quimera;
esta balada blanca
que sutura las melladas hebras de mi voz
limpiando la memoria
de esqueletos.

No temáis, no me impulsa su música
a morder la boca
del olvido
ni el deseo de triturar
dígitos de fuego
ni la culpa, ni el miedo de morir
en la radical infancia
de los Nombres.

Simplemente supuro ausencia
como el vacuo ojo de un pez
que desconoce aún el tacto afilado
de unos dientes
en su carne.

Nado a contracorriente
de la memoria suicida,
a los días que silencian la voz
de las saetas,
a los tiempos primeros en que desconocíamos
el dolor que profieren
sus agujas.











Añadirse completo en esa balada y desnudarse
para trepar por ess sensaciones que dejan como
una multiplicada cadencia, el poema es como una
brisa lavada en esa sutil ausencia que se convierte
en ritual.
excelente. saludos amables de luzyabsenta
 
Perdonad este trance de nadie, este silencio
quebradizo
que me pronuncia en humedales
de quimera;
esta balada blanca
que sutura las melladas hebras de mi voz
limpiando la memoria
de esqueletos.

No temáis, no me impulsa su música
a morder la boca
del olvido
ni el deseo de triturar
dígitos de fuego
ni la culpa, ni el miedo de morir
en la radical infancia
de los Nombres.

Simplemente supuro ausencia
como el vacuo ojo de un pez
que desconoce aún el tacto afilado
de unos dientes
en su carne.

Nado a contracorriente
de la memoria suicida,
a los días que silencian la voz
de las saetas,
a los tiempos primeros en que desconocíamos
el dolor que profieren
sus agujas.














El dolor se manifiesta con intensidad en estas letras, pero, es tan hermoso el sarcófago en el que lo custodias...
Felicidades poetisa, es precioso.

Cariños,

Palmira
 
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CON TODO EL CARIÑO DE MUNDOPOESIA.COM
 
Mi sincero agradecimiento a la Administración por este inesperado galardón. Gracias también a todos los amigos que habéis dejado vuestra amable huella: Rosario, TribuZen, Palmira, Luzyabsenta. Un honor contar con vuestra presencia.
Abrazos.
 
Perdonad este trance de nadie, este silencio
quebradizo
que me pronuncia en humedales
de quimera;
esta balada blanca
que sutura las melladas hebras de mi voz
limpiando la memoria
de esqueletos.

No temáis, no me impulsa su música
a morder la boca
del olvido
ni el deseo de triturar
dígitos de fuego
ni la culpa, ni el miedo de morir
en la radical infancia
de los Nombres.

Simplemente supuro ausencia
como el vacuo ojo de un pez
que desconoce aún el tacto afilado
de unos dientes
en su carne.

Nado a contracorriente
de la memoria suicida,
a los días que silencian la voz
de las saetas,
a los tiempos primeros en que desconocíamos
el dolor que profieren
sus agujas.

Cuando se escribe así está todo perdonado.
Un surrealismo que invita a ir más allá de las palabras y de los conceptos.
Sin miedos ni culpas, pero por ausencias.
Un saludo y encantado con la lectura.










 

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