Balada del acompañamiento

marquelo

Negrito villero
Tengo en el recuerdo

la primera piedra que amé

el primer horizonte que me colgó

la divina estancia del viento
en mis pulmones por primera vez.

Ahora todo se recoge como
resaca de hierba

el aire se evalentona

cuando cruzan las flechas
con sus noticias de ardor

y mi desnudez escampa

como un silbido de aviso.

Aquí las mujeres sobran
como las galaxias

sólo hay un testamento en la mano

una cueva en los ojos

Un silencio padre que me lleva de la mano

y todo se viste como de costumbre

cada mañana:

el cielo es el cielo el mar es mar

y las aves con su cotilleo
laborioso

terminan de elaborar las frentes
del andar

Amo los caminos sin fin.





 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba