marquelo
Negrito villero
Tengo en el recuerdo
la primera piedra que amé
el primer horizonte que me colgó
la divina estancia del viento
en mis pulmones por primera vez.
Ahora todo se recoge como
resaca de hierba
el aire se evalentona
cuando cruzan las flechas
con sus noticias de ardor
y mi desnudez escampa
como un silbido de aviso.
Aquí las mujeres sobran
como las galaxias
sólo hay un testamento en la mano
una cueva en los ojos
Un silencio padre que me lleva de la mano
y todo se viste como de costumbre
cada mañana:
el cielo es el cielo el mar es mar
y las aves con su cotilleo
laborioso
terminan de elaborar las frentes
del andar
Amo los caminos sin fin.
la primera piedra que amé
el primer horizonte que me colgó
la divina estancia del viento
en mis pulmones por primera vez.
Ahora todo se recoge como
resaca de hierba
el aire se evalentona
cuando cruzan las flechas
con sus noticias de ardor
y mi desnudez escampa
como un silbido de aviso.
Aquí las mujeres sobran
como las galaxias
sólo hay un testamento en la mano
una cueva en los ojos
Un silencio padre que me lleva de la mano
y todo se viste como de costumbre
cada mañana:
el cielo es el cielo el mar es mar
y las aves con su cotilleo
laborioso
terminan de elaborar las frentes
del andar
Amo los caminos sin fin.