jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
a la semana siguiente después de volver
de vacaciones aquel verano del 87,
miss krantz la de biología me retuvo cuando sonó
el timbre que anunciaba el receso y me dijo
que tenía un par de cosas para darme;
después de cerrar con llave la puerta del salón
se sentó en uno de los bancos y del fondo de su bolso
extrajo primero un puñado de polaroids medio ajadas
y luego un frasco de cristal no muy grande de esos que
se usan para envasar mermeladas y salsas caseras,
y en cuyo interior había unas cuantas briznas de hierba y
un ejemplar de escorpión dorado con el aguijón en alto
"ya le pedí el divorcio al hijo de puta de mi marido",
me dijo mientras yo metía el bote y las fotos en mi mochila
y acababa de entender por qué no había podido convencer a megan
de que pasara conmigo las vacaciones en malibú;
del escorpión ya no supe qué habrá sido
una vez que abrí la tapa del frasco y lo dejé salir
en la cama de megan, mientras ella se metía a la ducha
para lavarse el coño después de aquel último palo;
las fotos las metí en un sobre de papel
y me deshice de ellas unos pocos días más tarde
deslizando el sobre -sin que se percatara ninguno
de los que estaban velando a megan aquella madrugada-
junto al cuerpo de esa puta, dentro de su ataúd
.
de vacaciones aquel verano del 87,
miss krantz la de biología me retuvo cuando sonó
el timbre que anunciaba el receso y me dijo
que tenía un par de cosas para darme;
después de cerrar con llave la puerta del salón
se sentó en uno de los bancos y del fondo de su bolso
extrajo primero un puñado de polaroids medio ajadas
y luego un frasco de cristal no muy grande de esos que
se usan para envasar mermeladas y salsas caseras,
y en cuyo interior había unas cuantas briznas de hierba y
un ejemplar de escorpión dorado con el aguijón en alto
"ya le pedí el divorcio al hijo de puta de mi marido",
me dijo mientras yo metía el bote y las fotos en mi mochila
y acababa de entender por qué no había podido convencer a megan
de que pasara conmigo las vacaciones en malibú;
del escorpión ya no supe qué habrá sido
una vez que abrí la tapa del frasco y lo dejé salir
en la cama de megan, mientras ella se metía a la ducha
para lavarse el coño después de aquel último palo;
las fotos las metí en un sobre de papel
y me deshice de ellas unos pocos días más tarde
deslizando el sobre -sin que se percatara ninguno
de los que estaban velando a megan aquella madrugada-
junto al cuerpo de esa puta, dentro de su ataúd
.