Gustavo Mistral
Poeta reconocido en el portal.
Balada suave para nosotros
Hoy día cuando miro cómo los cielos lloran
algunas de mis penas calladamente afloran;
ahogando dos suspiros retornaré a la casa
con la esperanza cierta que todo siempre pasa.
Te miraré a los ojos con la misma dulzura
que todas las mañanas mi boca te murmura
y sin decirte nada me sentaré a la mesa
mientras pasas tu mano por sobre mi cabeza,
como intuyendo acaso que mi boca cerrada
oculta algún secreto detrás de mi mirada;
mas como eres prudente, sensata, dulce y buena,
alegre, y en silencio, me servirás la cena.
Quizás por dentro sufras, quizás por dentro llores
pensando que en mi nido yo tengo otros amores,
y sin embargo, niña, te olvidas que te quiero
que siempre tú en mi vida has sido lo primero,
por eso en esta noche de luna florecida
voy a inventarte alguna caricia no sentida
y juntos viajaremos a un mundo inexplorado
donde encuentre reposo mi fiel amor sagrado.
Si acaso guardo dentro alguna cruel tristeza
ella se marcha sola mirando tu belleza
y aquí, junto a tu lado, me siento tan seguro
que ya no quedan dudas que tú eres mi futuro,
pues si una vez tú fuiste pretendida por otros
hoy sólo queda espacio para escribir nosotros;
no llores, vida mía, yo no te haría daño
si alguna pena tengo será porque te extraño.
Hoy día cuando miro cómo los cielos lloran
algunas de mis penas calladamente afloran;
ahogando dos suspiros retornaré a la casa
con la esperanza cierta que todo siempre pasa.
Te miraré a los ojos con la misma dulzura
que todas las mañanas mi boca te murmura
y sin decirte nada me sentaré a la mesa
mientras pasas tu mano por sobre mi cabeza,
como intuyendo acaso que mi boca cerrada
oculta algún secreto detrás de mi mirada;
mas como eres prudente, sensata, dulce y buena,
alegre, y en silencio, me servirás la cena.
Quizás por dentro sufras, quizás por dentro llores
pensando que en mi nido yo tengo otros amores,
y sin embargo, niña, te olvidas que te quiero
que siempre tú en mi vida has sido lo primero,
por eso en esta noche de luna florecida
voy a inventarte alguna caricia no sentida
y juntos viajaremos a un mundo inexplorado
donde encuentre reposo mi fiel amor sagrado.
Si acaso guardo dentro alguna cruel tristeza
ella se marcha sola mirando tu belleza
y aquí, junto a tu lado, me siento tan seguro
que ya no quedan dudas que tú eres mi futuro,
pues si una vez tú fuiste pretendida por otros
hoy sólo queda espacio para escribir nosotros;
no llores, vida mía, yo no te haría daño
si alguna pena tengo será porque te extraño.
::