Ciela
Poeta veterano en el portal
Con vos no puedo tener
cubiertos, tazas, frazadas,
pero algunas cosas tengo
que en cajones no se guardan:
es que no tienen cabida
ni en envases ni en mesadas...
... de tan adentro que están
no admiten muebles, ni alzadas.
Con vos no acopio ladrillos
aunque añore una morada.
Con vos no puedo tener,
ni fotos, ni mermeladas.
Tengo recuerdos y sombras
y promesas de manzanas.
¡Cómo las cosas ocupan
un lugar en cada casa!
Las nuestras no tienen techo
ni utensilios, ni ventanas,
pero tienen existencia
mas allá de las fachadas.
Quizás lo nuestro hoy ocupe
las zonas deshabitadas,
las que han quedado vacantes
porque siempre, algo nos falta.
Tal vez simplemente pueblen
lo que jamás se poblara:
porque somos incompletos
y la vida pasa y clama.
Miro los cuadros, las toallas
e imagino que se escapan,
qué vértigo que produce
que se esfumen las pantallas.
Las cosas son andamiajes,
son formas acumuladas,
nos aferran, nos estorban,
nos ubican y nos anclan
(cómo nos sirven los trastos
para reflejar al alma
pero también para atarnos
a engañifas cotidianas).
Lo concreto es ilusorio
mas lo simbólico atrapa.
Un placard desordenado,
las cortinas postergadas:
son deudas que nos mantienen
nos arraigan y nos calman.
- ¿Qué contendrán tus cajones,
los muebles que te acompañan?
¿qué habrás puesto cerca tuyo,
para serenar las ansias?
Cuántos símbolos, de pronto,
son como efímeras marcas,
pero qué de peso tienen
y cuánto cuesta acarrearlas.
Con vos no tengo sobrinos,
ni herramientas,
ni ensaladas.
Pero tengo un escondite
al que nadie, nadie alcanza.
No tengo enseres ni plantas
ni baldes ni palanganas.
Yo no te doblo el pijama
pero estás bajo mi almohada.
No hay patrimonio ni muebles
Pero hay una fortuna
de proezas y de agallas,
y un desafío sin cosas
que a veces me desampara
cubiertos, tazas, frazadas,
pero algunas cosas tengo
que en cajones no se guardan:
es que no tienen cabida
ni en envases ni en mesadas...
... de tan adentro que están
no admiten muebles, ni alzadas.
Con vos no acopio ladrillos
aunque añore una morada.
Con vos no puedo tener,
ni fotos, ni mermeladas.
Tengo recuerdos y sombras
y promesas de manzanas.
¡Cómo las cosas ocupan
un lugar en cada casa!
Las nuestras no tienen techo
ni utensilios, ni ventanas,
pero tienen existencia
mas allá de las fachadas.
Quizás lo nuestro hoy ocupe
las zonas deshabitadas,
las que han quedado vacantes
porque siempre, algo nos falta.
Tal vez simplemente pueblen
lo que jamás se poblara:
porque somos incompletos
y la vida pasa y clama.
Miro los cuadros, las toallas
e imagino que se escapan,
qué vértigo que produce
que se esfumen las pantallas.
Las cosas son andamiajes,
son formas acumuladas,
nos aferran, nos estorban,
nos ubican y nos anclan
(cómo nos sirven los trastos
para reflejar al alma
pero también para atarnos
a engañifas cotidianas).
Lo concreto es ilusorio
mas lo simbólico atrapa.
Un placard desordenado,
las cortinas postergadas:
son deudas que nos mantienen
nos arraigan y nos calman.
- ¿Qué contendrán tus cajones,
los muebles que te acompañan?
¿qué habrás puesto cerca tuyo,
para serenar las ansias?
Cuántos símbolos, de pronto,
son como efímeras marcas,
pero qué de peso tienen
y cuánto cuesta acarrearlas.
Con vos no tengo sobrinos,
ni herramientas,
ni ensaladas.
Pero tengo un escondite
al que nadie, nadie alcanza.
No tengo enseres ni plantas
ni baldes ni palanganas.
Yo no te doblo el pijama
pero estás bajo mi almohada.
No hay patrimonio ni muebles
Pero hay una fortuna
de proezas y de agallas,
y un desafío sin cosas
que a veces me desampara
:: tan concreta y tan abstracta siempre, siempre atrapas. Desposeídos de mil cosas pero poseedores de millones más importantes, eso amiga es amar completito. Pa variar...precioso::
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