Loco
Poeta fiel al portal
Suena la campana a matadero.
La toalla sudada cruza el pozo
y mi cara es un aspersor de sangre y sudor,
un campo arado de picassianas
siembras de cuero mojado.
Ahora a la luz del cartel difuso veo
pasar Cadillacs por la puerta
de este sórdido jazz club.
De promesa emergente en el ring.
coceo caras en los adoquines del Sweet,
de gallitos de nocturnos venidos a menos.
Nariz rota, nudillos atorados,
dolor persisten en mis costado,
tartamudo que habla con cicatrices,
embutido en un traje gris marengo
soy su puerta de carne y hueso.
Sudor en mi frente aplasta arena
en un saco de sueños rotos.
Enseño a defender sus nimias pieles
a cachorros descarados del arroyo.
Noches de gloria. noches del noqueo,
noches de suites con monumentos
de ceñida cintura de ensueño
y vendí mi destino por la esperanza
de dar vida a mi infantil amor enfermo.
Tongo en la lona, dólares en el quirófano
pero voló mi paloma en un revés directo.
Y su toalla pringosa de tubérculos
en un segundo eterno, atravesó las cuerdas del silencio.
Domingo a domingo un clavel fresco
reposa en su último verde lecho.
En pequeño blanco dice
- A mi flor hermosa-
Sonrío, y una mueca es un bazo
macerado en un solitario futuro violento.
Príncipe del cuadrilátero que ahora manda
al callejón, picadillo de huesos molidos.
Suena la campana de fin del evento,
martirio Vs resignación, ganó el más terco.
Vuelvo a mi almacén de fotos y trofeos
y suena el micro del speaker
anunciando con mis crochés
que continuo de pie y de mi ocaso
soy el rey de ring.
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