tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Siento el agua dentro de los ojos, vuelvo fuerte hacia la esencia que me atrapa entre la humedad y el cansancio real.
Viaje estrecho invocando recuerdos de tragedias indelebles, forzado a admirar una soledad virtualmente insana, cargada de vitales emociones intáctiles, voraces por momentos.
Me someto aturdido a un juicio de valores inconclusos, donde resbalará la ansiedad como si fuera una pueril verdad de artificio. Doblegando al pasado, retrasando aquel destino que resolví después de unos tragos, catatónico, lisérgico, lleno de ira y sarcasmo.
Soledad impoluta que supiste rescatarme de entre las gentes, que capciosas intentaban llenar tantos vacíos.
Aislamiento baladí que me transportará por unos segundos, a la intrascendente condición de sus finitos espacios.
Yelmo invisible que me sacará de aquí.
Viaje estrecho invocando recuerdos de tragedias indelebles, forzado a admirar una soledad virtualmente insana, cargada de vitales emociones intáctiles, voraces por momentos.
Me someto aturdido a un juicio de valores inconclusos, donde resbalará la ansiedad como si fuera una pueril verdad de artificio. Doblegando al pasado, retrasando aquel destino que resolví después de unos tragos, catatónico, lisérgico, lleno de ira y sarcasmo.
Soledad impoluta que supiste rescatarme de entre las gentes, que capciosas intentaban llenar tantos vacíos.
Aislamiento baladí que me transportará por unos segundos, a la intrascendente condición de sus finitos espacios.
Yelmo invisible que me sacará de aquí.