BALBUCEANDO TU NOMBRE
Balbuceando tu nombre
me crezco adorando
la túnica que acaricia
el sol de tus hombros,
el naipe del marinero que me llama
para palpar las medusas de tu pelo
y la copa de tus senos.
Amor, te has hecho cotidiana
y en mis palabras
una cruz de amapola
que aprisiona
los tentáculos de mis sueños.
Tu olor a noche
palpita escondido
igual que una caracola
aprisionada en un sol.
Puedo sentir
como un vuelo de cisnes
la alegría de tus manos,
en tenue cascabel
donde retrato esta dulce
alegría.
EBAN