Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
BALCÓN CERRADO EN LA MAÑANA
Desde el patio un balcón cerrado se divisa.
Nadie asume estos encierros
de frutos podridos y ramajes caídos
sobre el hartazgo de los años.
No tiene cortinas el alma para preservar sus humedades,
ni descreer las verdades a punto en lagrimosos erarios.
Hay lugares que evaden la belleza,
lo que no desea saberse, ni contemplarse:
ventanas vedadas a la mañana más dulce;
sinfónica de aves y coleópteros espléndidos en acústico concierto,
la singularidad de la hoja festejando otro otoño,
la sombra apacible repartiendo oquedades.
Vacuo virtuosismo: asomarse a estos lares.
Reabren sus ventanas el moho, el olvido.
Desde el patio un balcón cerrado se divisa.
Nadie asume estos encierros
de frutos podridos y ramajes caídos
sobre el hartazgo de los años.
No tiene cortinas el alma para preservar sus humedades,
ni descreer las verdades a punto en lagrimosos erarios.
Hay lugares que evaden la belleza,
lo que no desea saberse, ni contemplarse:
ventanas vedadas a la mañana más dulce;
sinfónica de aves y coleópteros espléndidos en acústico concierto,
la singularidad de la hoja festejando otro otoño,
la sombra apacible repartiendo oquedades.
Vacuo virtuosismo: asomarse a estos lares.
Reabren sus ventanas el moho, el olvido.
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