JuanSan
Poeta fiel al portal
Aún recuerdo la sensación
de ese primer beso,
no importaba el lugar,
tan sólo importaba el momento,
importaba el sentimiento
y allí,
en el balcón de tu alma,
en donde el amor se expresa
sin ninguna palabra,
comenzó
lo que nuestros cuerpos
a gritos clamaban.
Lento y húmedo beso,
dulce y nervioso acto,
en donde el corazón,
aprisionado
en la cárcel de huesos
de nuestro pecho,
luchaba
por salir a volar,
en donde
tus manos y mis manos,
acariciando
nuestra carne trémula,
sentían
el cálido tacto de nuestra piel,
recorriendo
palmo a palmo,
nuestros terrenos inexplorados,
pausada colonización
para nuestros dedos afortunados.
Aún recuerdo esa sensación
de estremecimiento
en mis piernas,
aún recuerdo
el crecimiento
de mi desconexión
a la tierra,
como,
de la nada,
alas,
como mi alma
abrazaba tu alma,
como,
fusionadas,
bailaban al son
de nuestras lenguas desenfrenadas.
Aún recuerdo aquél beso,
por el que el pacto
se sellaba,
aún recuerdo aquél beso,
mujer de las mil caras,
tú eres ellas,
ellas son tú,
tú eres mis damas bellas
que han dejado huella
en mi pecho ávido de luz.
Tú eres tú,
la de ayer,
la de hoy,
tú eres tú,
en mi ser,
en mi soy.
1 de mayo del 2015
de ese primer beso,
no importaba el lugar,
tan sólo importaba el momento,
importaba el sentimiento
y allí,
en el balcón de tu alma,
en donde el amor se expresa
sin ninguna palabra,
comenzó
lo que nuestros cuerpos
a gritos clamaban.
Lento y húmedo beso,
dulce y nervioso acto,
en donde el corazón,
aprisionado
en la cárcel de huesos
de nuestro pecho,
luchaba
por salir a volar,
en donde
tus manos y mis manos,
acariciando
nuestra carne trémula,
sentían
el cálido tacto de nuestra piel,
recorriendo
palmo a palmo,
nuestros terrenos inexplorados,
pausada colonización
para nuestros dedos afortunados.
Aún recuerdo esa sensación
de estremecimiento
en mis piernas,
aún recuerdo
el crecimiento
de mi desconexión
a la tierra,
como,
de la nada,
alas,
como mi alma
abrazaba tu alma,
como,
fusionadas,
bailaban al son
de nuestras lenguas desenfrenadas.
Aún recuerdo aquél beso,
por el que el pacto
se sellaba,
aún recuerdo aquél beso,
mujer de las mil caras,
tú eres ellas,
ellas son tú,
tú eres mis damas bellas
que han dejado huella
en mi pecho ávido de luz.
Tú eres tú,
la de ayer,
la de hoy,
tú eres tú,
en mi ser,
en mi soy.
1 de mayo del 2015