Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Púseme audaz a escribir,
y en aquesto con soltura
y prodigiosa finura
difícil de describir
sin las palabras mentir
me hallaba, que, de repente,
joven de cadera ardiente
sentose en la vecindad:
ledo yo de su beldad
cual triste el papel silente.
Púseme audaz a escribir,
y en aquesto con soltura
y prodigiosa finura
difícil de describir
sin las palabras mentir
me hallaba, que, de repente,
joven de cadera ardiente
sentose en la vecindad:
ledo yo de su beldad
cual triste el papel silente.
Que situación, estimado Littera,
justo te faltó la inspiración cuando era más necesaria!
pero por suerte no te falló al hacer esta bella crónica,
Un saludo cordial,
Eduardo.