Si te miro sincero, me derrumbo
porque pesa el tiempo en que fui bandido
que a robar tu aliento tan decidido
se lanzara enfermo sin cierto rumbo.
De perdidos al río se dice pronto
por aquéllos que gustan de armadura
como excusa barata y caradura;
¡albedrío libre del hombre tonto!
Sin verlo venir, yo todo embriagado,
marcado el camino, lo seguía fiel,
al viejo egoísmo, sembrado en mi ser,
dejando a un lado tu rostro mojado,
de niña marchita y de blanca piel,
que ahora me hiere a más no poder.
------
Corrección 23-04-2010;
Cuando te miro, amor, me derrumbo.
Maldeciré haber sido bandido,
por afanar tu aliento, decidido,
y a la deriva dejarte sin rumbo
De perdidos al río se dice pronto,
por aquéllos que gustan de armadura,
como excusa barata y caradura;
¡libre albedrío, libre, de hombre tonto!
Verlo venir no supe, ya embriagado,
a una marcada senda le era fiel;
a este egoísmo intrínseco en mi ser,
dejando a un lado tu rostro mojado
de niña triste y de pálida piel,
¡caes como losa a mis huesos moler!
porque pesa el tiempo en que fui bandido
que a robar tu aliento tan decidido
se lanzara enfermo sin cierto rumbo.
De perdidos al río se dice pronto
por aquéllos que gustan de armadura
como excusa barata y caradura;
¡albedrío libre del hombre tonto!
Sin verlo venir, yo todo embriagado,
marcado el camino, lo seguía fiel,
al viejo egoísmo, sembrado en mi ser,
dejando a un lado tu rostro mojado,
de niña marchita y de blanca piel,
que ahora me hiere a más no poder.
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Corrección 23-04-2010;
Cuando te miro, amor, me derrumbo.
Maldeciré haber sido bandido,
por afanar tu aliento, decidido,
y a la deriva dejarte sin rumbo
De perdidos al río se dice pronto,
por aquéllos que gustan de armadura,
como excusa barata y caradura;
¡libre albedrío, libre, de hombre tonto!
Verlo venir no supe, ya embriagado,
a una marcada senda le era fiel;
a este egoísmo intrínseco en mi ser,
dejando a un lado tu rostro mojado
de niña triste y de pálida piel,
¡caes como losa a mis huesos moler!
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