Banderita verde
Poeta asiduo al portal
Bar verde, habitación azul.
El tercer viernes de cada mes
el trío se unía para el rito
Moira, Fernando y Yo.
Cada viernes por la tarde
el trío se unía en la cantina verde,
para continuar el culto de beber y hablar,
para exorcizar al silencio y a la amargura.
Moira,con sus ojos cafés y sus senos saltando de risa
nos deslumbraba y animaba.
Fernando, hablando con las manos
eufórico y polémico y apasionado.
Y yo que contaba copas y colillas
ansiosa, con ganas de marcharnos.
Entonces, la tarde era un motivo desconocido,
donde amábamos la paz del brandy y del cigarro.
Y en ese espacio viciado y en penumbra
ofrendábamos nuestras nostalgias y esperanzas
al esquivo dios de los olvidos.
Después... nos amábamos más allá de la carne y el deseo:
Nos amábamos en la palabra, en el fracaso cotidiano,
en la destrucción de iconos e ideales.
Ahora el tiempo y la distancia nos han sometido
y ya no sé
¿cuál fue aquella verdad verdadera
que entre besos, humo y trova descubrimos?
¿Cuál, amados, que la he olvidado?
PMCS/26-10
El tercer viernes de cada mes
el trío se unía para el rito
Moira, Fernando y Yo.
Cada viernes por la tarde
el trío se unía en la cantina verde,
para continuar el culto de beber y hablar,
para exorcizar al silencio y a la amargura.
Moira,con sus ojos cafés y sus senos saltando de risa
nos deslumbraba y animaba.
Fernando, hablando con las manos
eufórico y polémico y apasionado.
Y yo que contaba copas y colillas
ansiosa, con ganas de marcharnos.
Entonces, la tarde era un motivo desconocido,
donde amábamos la paz del brandy y del cigarro.
Y en ese espacio viciado y en penumbra
ofrendábamos nuestras nostalgias y esperanzas
al esquivo dios de los olvidos.
Después... nos amábamos más allá de la carne y el deseo:
Nos amábamos en la palabra, en el fracaso cotidiano,
en la destrucción de iconos e ideales.
Ahora el tiempo y la distancia nos han sometido
y ya no sé
¿cuál fue aquella verdad verdadera
que entre besos, humo y trova descubrimos?
¿Cuál, amados, que la he olvidado?
PMCS/26-10