Llego, niño del sur.
Durmientes, las vías de la estación de Francia
conducen un tren de sueños emigrantes.
Maletas de cartón piedra encierran como un tesoro
las averías del alma, sujetas bajo una cuerda
que une ansiedades y esperanzas.
Mis padres, sonríen en una mueca de fresas agridulces
reflejadas en las cristaleras del cansancio.
Alborotan chiquillos silbando sus melodías en la calle.
Un tranvía murmura una muñeira bajo el bigote áspero
de su conductor gallego.
Olas de albañiles murcianos, con sus monos
iluminados en yeso, inundan de alboroto la plataforma.
Una colla de andaluces aprenden a bailar la sardana en la plaza de San Jaime.
Desde un balcón, el coro de catalanes les contempla con Josep Plá, que aplaude.
Es domingo, y Barcelona se ilumina en la mañana.
PepeSori
SafeCreative
Julio2018
Durmientes, las vías de la estación de Francia
conducen un tren de sueños emigrantes.
Maletas de cartón piedra encierran como un tesoro
las averías del alma, sujetas bajo una cuerda
que une ansiedades y esperanzas.
Mis padres, sonríen en una mueca de fresas agridulces
reflejadas en las cristaleras del cansancio.
Alborotan chiquillos silbando sus melodías en la calle.
Un tranvía murmura una muñeira bajo el bigote áspero
de su conductor gallego.
Olas de albañiles murcianos, con sus monos
iluminados en yeso, inundan de alboroto la plataforma.
Una colla de andaluces aprenden a bailar la sardana en la plaza de San Jaime.
Desde un balcón, el coro de catalanes les contempla con Josep Plá, que aplaude.
Es domingo, y Barcelona se ilumina en la mañana.
PepeSori
SafeCreative
Julio2018
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