En el centro de Barcino
y en el cielo se contempla
la hermosa catedral gótica
y unas gárgolas grotescas.
El cementerio romano
descubierto en sus callejas
me lleva a otro pasado
cual sueño de la caverna.
El viajero tendrá suerte,
cuenta una antigua leyenda
si toca el caparazón
de la tortuga hechicera.
En Casa del Arcediano,
en su buzón podrás verla,
junto a cinco golondrinas
y junto a cinco hojas de hiedra.
Una historia medieval
se esconde en lejano tema
de San Jorge y el dragón
y de la joven princesa.
Los músicos callejeros
de las viejas callejuelas
en la ciudad de Barcino,
la música sin fronteras.
Por allí el arco doblado
sobre la vetusta puerta
del gótico Ayuntamiento
en villa barcelonesa.
Cerca de la Catedral
en una plaza pequeña
los vestigios de metralla
de la sanguinaria guerra.
Santa María del Pino,
de majestuosa belleza,
con su enorme rosetón
y esplendidas cristaleras.
Cruza la Vía Laitana
para entrar a la Ribera
y descubre otros rincones
como la gran llama eterna.
Santa María del Mar,
Basílica de novela
cual catedral medieval
de prodigios está llena.
Esplendido rosetón,
policromadas vidrieras,
bóvedas de crucería
y las columnas esbeltas.
En la Plaza Real brillan
para todos los poetas
las farolas de Gaudí
cuando la noche comienza.
Y frente a la Catedral,
el distintivo de una época,
atrapé mi primer día
en nuestra ruta viajera.
El Palacio de la Música
impresiona cual turquesa.
Luce una gran claraboya
de espectacular riqueza.
Y los motivos florales,
en ventanas y cubierta
están llenas de color
cual madre naturaleza.
Frente al moderno escenario
percibirás sin problemas
al órgano y a la musas
interpretando unas letras.
En Puerto de Barcelona
se dibuja la silueta
de la grandiosa montaña
entre el mar y la ladera.
Grandioso es el rascacielos
que se presenta en la tierra,
tiene treinta y cinco plantas
cual renovada bandera.
En el monte de Montjuïc
hallaras por la vereda
el baile de la Sardana
para danzar en las fiestas.
En la Sagrada Familia,
cuatro torres cual viñetas
en una de sus fachadas
y una lagartija inmensa.
Veras figuras simbólicas
al penetrar por la verja
de este monumental templo
con ocho torres maestras.
En la parte de levante
las religiosas escenas
es como un gran nacimiento
que al visitante embelesa.
Su corazón es cual bosque
de colosales palmeras
con bonitos capiteles
y diferentes emblemas.
Por los grandes ventanales
de la catedral moderna
entra el color y la luz
para no andar en tinieblas.
En el gran Parque Güell
los pabellones de piedra
con su bello trencadís
y su alta cruz como estrella.
Un colorido dragón
en las largas escaleras
y al final en la gran Sala
las bóvedas con rosetas.
Desde el gran banco ondulante
la metrópolis te espera.
Y otros hermosos caminos,
como el de La Lavandera
En el Paseo de Gracia,
la Casa de la Pedrera
con su estructura ondulante
y chimeneas guerreras.
En la casa de los huesos,
mosaicos de gran viveza
y la cruz de cuatro brazos
entre terrazas siniestras.
Los músicos callejeros
de las viejas callejuelas
en la ciudad de Barcino,
la música sin fronteras.
y en el cielo se contempla
la hermosa catedral gótica
y unas gárgolas grotescas.
El cementerio romano
descubierto en sus callejas
me lleva a otro pasado
cual sueño de la caverna.
El viajero tendrá suerte,
cuenta una antigua leyenda
si toca el caparazón
de la tortuga hechicera.
En Casa del Arcediano,
en su buzón podrás verla,
junto a cinco golondrinas
y junto a cinco hojas de hiedra.
Una historia medieval
se esconde en lejano tema
de San Jorge y el dragón
y de la joven princesa.
Los músicos callejeros
de las viejas callejuelas
en la ciudad de Barcino,
la música sin fronteras.
Por allí el arco doblado
sobre la vetusta puerta
del gótico Ayuntamiento
en villa barcelonesa.
Cerca de la Catedral
en una plaza pequeña
los vestigios de metralla
de la sanguinaria guerra.
Santa María del Pino,
de majestuosa belleza,
con su enorme rosetón
y esplendidas cristaleras.
Cruza la Vía Laitana
para entrar a la Ribera
y descubre otros rincones
como la gran llama eterna.
Santa María del Mar,
Basílica de novela
cual catedral medieval
de prodigios está llena.
Esplendido rosetón,
policromadas vidrieras,
bóvedas de crucería
y las columnas esbeltas.
En la Plaza Real brillan
para todos los poetas
las farolas de Gaudí
cuando la noche comienza.
Y frente a la Catedral,
el distintivo de una época,
atrapé mi primer día
en nuestra ruta viajera.
El Palacio de la Música
impresiona cual turquesa.
Luce una gran claraboya
de espectacular riqueza.
Y los motivos florales,
en ventanas y cubierta
están llenas de color
cual madre naturaleza.
Frente al moderno escenario
percibirás sin problemas
al órgano y a la musas
interpretando unas letras.
En Puerto de Barcelona
se dibuja la silueta
de la grandiosa montaña
entre el mar y la ladera.
Grandioso es el rascacielos
que se presenta en la tierra,
tiene treinta y cinco plantas
cual renovada bandera.
En el monte de Montjuïc
hallaras por la vereda
el baile de la Sardana
para danzar en las fiestas.
En la Sagrada Familia,
cuatro torres cual viñetas
en una de sus fachadas
y una lagartija inmensa.
Veras figuras simbólicas
al penetrar por la verja
de este monumental templo
con ocho torres maestras.
En la parte de levante
las religiosas escenas
es como un gran nacimiento
que al visitante embelesa.
Su corazón es cual bosque
de colosales palmeras
con bonitos capiteles
y diferentes emblemas.
Por los grandes ventanales
de la catedral moderna
entra el color y la luz
para no andar en tinieblas.
En el gran Parque Güell
los pabellones de piedra
con su bello trencadís
y su alta cruz como estrella.
Un colorido dragón
en las largas escaleras
y al final en la gran Sala
las bóvedas con rosetas.
Desde el gran banco ondulante
la metrópolis te espera.
Y otros hermosos caminos,
como el de La Lavandera
En el Paseo de Gracia,
la Casa de la Pedrera
con su estructura ondulante
y chimeneas guerreras.
En la casa de los huesos,
mosaicos de gran viveza
y la cruz de cuatro brazos
entre terrazas siniestras.
Los músicos callejeros
de las viejas callejuelas
en la ciudad de Barcino,
la música sin fronteras.