Solsticio de primavera
Poeta fiel al portal
Barrilitos de colores
Ruedan y explotan en la sala.
Medio vivo
Medio muerto
Mi compañero sueña persecuciones.
Nadan multicolores peces coral
En el living,
Escapándose de la ciudad.
Y una torre pétrea
Se construye en el movimiento,
Tallando la piedra
Bella en sus formas.
Niño y niña,
Niños
Imaginan volteretas en el espacio,
Libres en los parámetros de su ingenio.
Las hojas gritan crujidos
Bajo mis plantas,
Recordándome el camino de vuelta a casa.
Flotamos como dos imágenes surrealistas
En un jardín de ilusiones,
Pastando entre percusiones y clavas,
Precursores de un pasado medieval.
Se encienden los fuegos de las antorchas
Dando paso al sigilo de las noches,
Para impregnarnos de absurdos
Dando sentidos en el camino.
Una realidad aparte,
Cajas de cartón se apilan en el horizonte,
Lianas misioneras enredan las paredes del hogar,
Y un niño solloza el amor esperado
Entre los fríos rieles
De los que se niegan a ver.
Y en trance con la brisa porteña
Solo dos estrellas brillan en el rió,
La tuya y la de tus ojos,
Que me envuelven de felicidad
Y me acurrucan en el calor de tu cuerpo.
Sintiendo tu respiración brotar
Fusionando escalas en nuestros recuerdos,
Dormitar en el sopor dulce de tus caricias,
Extrañando, cuando ya no esta
Sentir el amor tan cercano.
Ruedan y explotan en la sala.
Medio vivo
Medio muerto
Mi compañero sueña persecuciones.
Nadan multicolores peces coral
En el living,
Escapándose de la ciudad.
Y una torre pétrea
Se construye en el movimiento,
Tallando la piedra
Bella en sus formas.
Niño y niña,
Niños
Imaginan volteretas en el espacio,
Libres en los parámetros de su ingenio.
Las hojas gritan crujidos
Bajo mis plantas,
Recordándome el camino de vuelta a casa.
Flotamos como dos imágenes surrealistas
En un jardín de ilusiones,
Pastando entre percusiones y clavas,
Precursores de un pasado medieval.
Se encienden los fuegos de las antorchas
Dando paso al sigilo de las noches,
Para impregnarnos de absurdos
Dando sentidos en el camino.
Una realidad aparte,
Cajas de cartón se apilan en el horizonte,
Lianas misioneras enredan las paredes del hogar,
Y un niño solloza el amor esperado
Entre los fríos rieles
De los que se niegan a ver.
Y en trance con la brisa porteña
Solo dos estrellas brillan en el rió,
La tuya y la de tus ojos,
Que me envuelven de felicidad
Y me acurrucan en el calor de tu cuerpo.
Sintiendo tu respiración brotar
Fusionando escalas en nuestros recuerdos,
Dormitar en el sopor dulce de tus caricias,
Extrañando, cuando ya no esta
Sentir el amor tan cercano.