P
Paloma Martin
Invitado
Me asomé como un rayo de sol
o un haz de luna a mirar,
por una ventana,
otra realidad distinta de la mía
y tan diferente de la de ellos.
Vislumbré cómo se vive allí
donde está la gente
que ha comprado
el mejor lugar desde donde
contemplar el buen pasar
de su vida,
que al pasar
parece que les deja
a un precio sin igual:
una parcela de cielo,
y hasta un cauce
de agua artificial
con vista
a un mar...
de injusticias
donde hay otros
que muy cerca
de allí ruegan
por agua... para tomar.
Es la felicidad comprada
donde se pueden dejar
bicicletas afuera
puertas abiertas
y conciencias amuralladas.
Son los barrios privados
de la gran ciudad
donde viven separados
de aquellos otros
que de algún modo
son los condenados
por la sociedad,
a estar privados de todo.
o un haz de luna a mirar,
por una ventana,
otra realidad distinta de la mía
y tan diferente de la de ellos.
Vislumbré cómo se vive allí
donde está la gente
que ha comprado
el mejor lugar desde donde
contemplar el buen pasar
de su vida,
que al pasar
parece que les deja
a un precio sin igual:
una parcela de cielo,
y hasta un cauce
de agua artificial
con vista
a un mar...
de injusticias
donde hay otros
que muy cerca
de allí ruegan
por agua... para tomar.
Es la felicidad comprada
donde se pueden dejar
bicicletas afuera
puertas abiertas
y conciencias amuralladas.
Son los barrios privados
de la gran ciudad
donde viven separados
de aquellos otros
que de algún modo
son los condenados
por la sociedad,
a estar privados de todo.
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