BOHEMIOJUBILADO_
Poeta recién llegado
[video=youtube;d-UAIX-kzsM]http://www.youtube.com/watch?v=d-UAIX-kzsM[/video]
Barrio triste
Barrio con olor a pegantes, donde la cocaína se confunde con el hambre, y da lo mismo ser un niño pisando el pavimento con los pies descalzos que un anciano que recuesta su cabeza en una acera fría con el pelo cano. Allí todo da lo mismo: ser una niña preñada con sus pechos apenas asomando que ser una abuela de cadavérico rostro tallado por la droga, que más que abuela parece un esqueleto que al cementerio va caminando.
Barrio con sabor a sangre, donde los muertos aún no tienen cristiana sepultura, y de día y de noche deambulan por las calles como tratando de que alguien se apiade de ellos y los lleve por fin a su última misa. Unos con sus mortajas convertidas en cobijas al hombro caminan por las calles sin rumbo; otros casi desnudos parecen espantos más que seres humanos, almas en pena que aún no abandonan este mundo.
Barrio con sudor a muerte, donde la vida vale lo que cuesta conseguir un gramo de polvo seco, donde se olvida la dignidad y por unas cuantas monedas se compra lo que nunca en la vida se vende. Allí todo tiene precio y nada tiene valor. Huesos de seres humanos que se confunden en esas calles asfaltadas con excrementos y orines, unos de perros, otros de indigentes; olores a cocaína en humo convertida, sabores a pegantes de zapatería que se pegan a las narices.
Barrio con color a olvido, que pareciera ser la ciudad de los muertos vivos, donde nunca verás a un hombre con sotana y menos a una mujer de hábito por vestido, ya que cuando los primeros se preparan a salir de sus sepulcros, los segundos en sus aposentos se disponen a rezar y a darle gracias a Dios por tantos favores recibidos. Pareciera que cuando Dios está dormido el diablo saliera por esas calles comprando almas.
Barrio con amor a vida, donde se te agradece más un abrazo que un plato de comida. Sí, allí donde es más importante una mirada de ternura que una moneda que salga del bolsillo de un alma caritativa. Sí, allí donde hay seres humanos con nombres y apellidos que valoran más un apretón de manos que mil gramos de cocaína. Lo digo por haber estado muchos años allí, de donde un día salí con mi cuerpo y con mi alma convertida en mugre, prometiendo ayudar a hacer un poco más alegre a Barrio triste.
BOHEMIOJUBILADO_
Barrio triste
Barrio con olor a pegantes, donde la cocaína se confunde con el hambre, y da lo mismo ser un niño pisando el pavimento con los pies descalzos que un anciano que recuesta su cabeza en una acera fría con el pelo cano. Allí todo da lo mismo: ser una niña preñada con sus pechos apenas asomando que ser una abuela de cadavérico rostro tallado por la droga, que más que abuela parece un esqueleto que al cementerio va caminando.
Barrio con sabor a sangre, donde los muertos aún no tienen cristiana sepultura, y de día y de noche deambulan por las calles como tratando de que alguien se apiade de ellos y los lleve por fin a su última misa. Unos con sus mortajas convertidas en cobijas al hombro caminan por las calles sin rumbo; otros casi desnudos parecen espantos más que seres humanos, almas en pena que aún no abandonan este mundo.
Barrio con sudor a muerte, donde la vida vale lo que cuesta conseguir un gramo de polvo seco, donde se olvida la dignidad y por unas cuantas monedas se compra lo que nunca en la vida se vende. Allí todo tiene precio y nada tiene valor. Huesos de seres humanos que se confunden en esas calles asfaltadas con excrementos y orines, unos de perros, otros de indigentes; olores a cocaína en humo convertida, sabores a pegantes de zapatería que se pegan a las narices.
Barrio con color a olvido, que pareciera ser la ciudad de los muertos vivos, donde nunca verás a un hombre con sotana y menos a una mujer de hábito por vestido, ya que cuando los primeros se preparan a salir de sus sepulcros, los segundos en sus aposentos se disponen a rezar y a darle gracias a Dios por tantos favores recibidos. Pareciera que cuando Dios está dormido el diablo saliera por esas calles comprando almas.
Barrio con amor a vida, donde se te agradece más un abrazo que un plato de comida. Sí, allí donde es más importante una mirada de ternura que una moneda que salga del bolsillo de un alma caritativa. Sí, allí donde hay seres humanos con nombres y apellidos que valoran más un apretón de manos que mil gramos de cocaína. Lo digo por haber estado muchos años allí, de donde un día salí con mi cuerpo y con mi alma convertida en mugre, prometiendo ayudar a hacer un poco más alegre a Barrio triste.
BOHEMIOJUBILADO_