Villada Mauricio
Poeta adicto al portal
Son negras caravanas desfilando
la gravedad de tus labios,
pequeñas comisuras
como resabios de edenes primitivos,
aroma a paraísos perdidos.
¡Estoy perdido!, pienso.
Perdido entre tus palabras
(crueles, tan crueles)
que caen como piedras
y parten en dos
la baldosa hogar de mi pena.
¿Entonces?, me digo.
Sin respuestas
junto los pedazos de mí,
me sostengo en una mano
y, desesperado, me aviento sobre ti.
Te corres,
esquivas el polvillo que soy,
y te gana una alegre lágrima
que cae donde me esparzo.
Tus pasos son negras caravanas
de fiesta sobre mis restos,
restos de barro que nadie
volverá a poner de pie.
la gravedad de tus labios,
pequeñas comisuras
como resabios de edenes primitivos,
aroma a paraísos perdidos.
¡Estoy perdido!, pienso.
Perdido entre tus palabras
(crueles, tan crueles)
que caen como piedras
y parten en dos
la baldosa hogar de mi pena.
¿Entonces?, me digo.
Sin respuestas
junto los pedazos de mí,
me sostengo en una mano
y, desesperado, me aviento sobre ti.
Te corres,
esquivas el polvillo que soy,
y te gana una alegre lágrima
que cae donde me esparzo.
Tus pasos son negras caravanas
de fiesta sobre mis restos,
restos de barro que nadie
volverá a poner de pie.