Barruntaba su voz en los cristales;
suspira el corazón enamorado.
Es la bella, mi amor, al otro lado;
la musa de mis sueños sensoriales.
Reflejaba la luz de los fractales
el ámbar de su rostro nacarado.
Encumbré con el seso devanado
la cima de sus labios abisales.
Impactaron la fuerza de dos ríos…
Sucumbió la yeguada de sus besos
frente al canibalismo de los míos.
Y como pecadores inconfesos
desprovistos de nuestros atavíos,
nos tatuamos la piel sobre los huesos.
suspira el corazón enamorado.
Es la bella, mi amor, al otro lado;
la musa de mis sueños sensoriales.
Reflejaba la luz de los fractales
el ámbar de su rostro nacarado.
Encumbré con el seso devanado
la cima de sus labios abisales.
Impactaron la fuerza de dos ríos…
Sucumbió la yeguada de sus besos
frente al canibalismo de los míos.
Y como pecadores inconfesos
desprovistos de nuestros atavíos,
nos tatuamos la piel sobre los huesos.