Botón rojo
Poeta recién llegado
Basta de hablar de tristezas
Poema escrito a cuatro manos, ex aequo:
Botón rojo y Redivivus
10 de octubre de 2011
BASTA DE HABLAR DE TRISTEZAS
Basta de hablar de tristezas, mañanas de abatimiento,
cosas obscuras y de objetos grises y sin nombre.
Habría que escribir también de cosas pulcras y bellas.
El sol colándose por las persianas caluroso luminoso,
el calor de tus manos sobre mi pecho desguarnecido,
el calor de mi mirada recorriendo tu cuerpo codiciado,
el calor de tu aliento estremecedor en mi espalda.
Las madrugadas de lluvia vistas a través de tu ventana,
el agua tibia de la ducha compartida, la misma toalla, los fetiches,
el agua fresca de las fuentes y las mariposas mariposeando,
el agua en el pozo de tu casa y las estrellas en el fondo atrapadas.
Las hojas secas que el viento levanta como falda agitada.
el viento jugando en el solitario patio de tu casa,
el viento en tu pelo sombreando mi cara sonriente
el viento colgado de los árboles en tu calle bullente.
Las plazas llenas de palomas y alegres niños jugando,
las calles que mis pasos recorrieron tras de tu impasible figura
los prados de flores y soles que nos conocieron desde jóvenes
las tierras en las que nuestras huellas han perdurado inmutables.
Basta de hablar de tristezas y de objetos grises y sin nombre.
Habría que escribir también de cosas pulcras y bellas.
Poema escrito a cuatro manos, ex aequo:
Botón rojo y Redivivus
10 de octubre de 2011
BASTA DE HABLAR DE TRISTEZAS
Basta de hablar de tristezas, mañanas de abatimiento,
cosas obscuras y de objetos grises y sin nombre.
Habría que escribir también de cosas pulcras y bellas.
El sol colándose por las persianas caluroso luminoso,
el calor de tus manos sobre mi pecho desguarnecido,
el calor de mi mirada recorriendo tu cuerpo codiciado,
el calor de tu aliento estremecedor en mi espalda.
Las madrugadas de lluvia vistas a través de tu ventana,
el agua tibia de la ducha compartida, la misma toalla, los fetiches,
el agua fresca de las fuentes y las mariposas mariposeando,
el agua en el pozo de tu casa y las estrellas en el fondo atrapadas.
Las hojas secas que el viento levanta como falda agitada.
el viento jugando en el solitario patio de tu casa,
el viento en tu pelo sombreando mi cara sonriente
el viento colgado de los árboles en tu calle bullente.
Las plazas llenas de palomas y alegres niños jugando,
las calles que mis pasos recorrieron tras de tu impasible figura
los prados de flores y soles que nos conocieron desde jóvenes
las tierras en las que nuestras huellas han perdurado inmutables.
Basta de hablar de tristezas y de objetos grises y sin nombre.
Habría que escribir también de cosas pulcras y bellas.
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