Villada Mauricio
Poeta adicto al portal
Basta sólo ver el tiempo que hemos perdido,
el tiempo en el que nos hemos convertido,
para saber que la vida nos ha contagiado
sus torpezas.
Ya solo en este antro
busco besar las comisuras
de la sabiduría pura,
la de la rutina de los albergues transitorios,
la del pan y los peces
en el ombligo de las sirenas,
la de la trastienda del amor verdadero,
la sabiduría
de las heridas que no sangren,
de las espinas que no duelan.
Pero todo vuelve al recuerdo inútil,
al absurdo carmín de las nostalgias.
Sólo busco el tiempo de
la felicidad
y tropiezo con la caridad
que me convida tu compañía.
Incluso ahora,
que tu bondad es cobardía,
fétido olvido,
incluso ahora que todavía estás,
justo ahora
ya no nos queda tiempo
ni para
otra
despedida.
el tiempo en el que nos hemos convertido,
para saber que la vida nos ha contagiado
sus torpezas.
Ya solo en este antro
busco besar las comisuras
de la sabiduría pura,
la de la rutina de los albergues transitorios,
la del pan y los peces
en el ombligo de las sirenas,
la de la trastienda del amor verdadero,
la sabiduría
de las heridas que no sangren,
de las espinas que no duelan.
Pero todo vuelve al recuerdo inútil,
al absurdo carmín de las nostalgias.
Sólo busco el tiempo de
la felicidad
y tropiezo con la caridad
que me convida tu compañía.
Incluso ahora,
que tu bondad es cobardía,
fétido olvido,
incluso ahora que todavía estás,
justo ahora
ya no nos queda tiempo
ni para
otra
despedida.
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