Évano
Libre, sin dioses.
Baten España cruz y pijos,
trajes que venden a Europa,
un mundo que ordeña del pobre
hasta la última de sus lágrimas.
Son como alfileres en aires,
dioses regalándonos miedos,
diablos revendiéndonos paces.
No debo olvidarme del plomo
que corre conmigo en la sangre
y me ancla a esta tierra de lobos.
Arde entre las llamas lo verde,
fuegos de las castas de siempre.
Por ellos galopan los jóvenes
brotes de leche de mi pueblo.
Diamantes caballos escapan
por cimas, de noche, en silencio.
Son jinetes huyendo de negros
infieles de nieblas de antaño.
Y aquí la vida ya es callao
de mesetas y montes y playas.
Soledades de dientes postizos.
Nos mienten con cuerdas de luegos
en estas españas sin mentes,
de leyes que no oyen a lenguas
y fuerzan bajar escaleras
con venas que rajan los años.
Y ahora nos lloran encima
los poderes de nuestros páramos
y atan las crines de caballos
a los culos de tanto asno
que vacila de establo y mierda.
trajes que venden a Europa,
un mundo que ordeña del pobre
hasta la última de sus lágrimas.
Son como alfileres en aires,
dioses regalándonos miedos,
diablos revendiéndonos paces.
No debo olvidarme del plomo
que corre conmigo en la sangre
y me ancla a esta tierra de lobos.
Arde entre las llamas lo verde,
fuegos de las castas de siempre.
Por ellos galopan los jóvenes
brotes de leche de mi pueblo.
Diamantes caballos escapan
por cimas, de noche, en silencio.
Son jinetes huyendo de negros
infieles de nieblas de antaño.
Y aquí la vida ya es callao
de mesetas y montes y playas.
Soledades de dientes postizos.
Nos mienten con cuerdas de luegos
en estas españas sin mentes,
de leyes que no oyen a lenguas
y fuerzan bajar escaleras
con venas que rajan los años.
Y ahora nos lloran encima
los poderes de nuestros páramos
y atan las crines de caballos
a los culos de tanto asno
que vacila de establo y mierda.