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Poeta recién llegado
En la fiesta de mi bautizo, en 1992, me escondí debajo de una mesa de bocaditos con una botella de vino y una tapita de limón. Me servía un poquito de vino y chupaba el limón. Tenía cinco años. De rato en rato salía a bailar. Mi mamá me decía: " A ver mueve los hombros. Y yo los movía emocionada como si fuera la mejor bailarina del mundo. Levantaron el mantel y me descubrieron. Lo último que recuerdo fue que me llevaron a mi cuarto y me dejaron arrodillada sobre mi cama, y en vez de caer en el colchón caí en el suelo. Mi madrina fue mi abuela, mi padrino fue mi abuelo que llevaba muerto más de tres años.