Federico Gabriel
Poeta recién llegado
Bebe de mí
Acércate, siente el desdén
de hipogeos vacíos
con tus llagadas manos
sensibiliza mi alma
en el eco infinito
del llamado perdido
El Áurea lejana de un
tiempo ido
hambrienta desecha
el maná bendecido
pues envenena el sabor
de su dulce suspiro
Lastima mi espalda
con el flagelo acerado
rojizas hileras de un
liquido puro
te dejan el rastro del
dolor suprimido
Violencia en tu pecho
y al final de tu torso
carcajadas solemnes
en el viento furtivo
un día de lluvia sereno va
con mi alegría al abismo
Bebe de mí, de mí!
y quizá todo quede
escrito
por ti y en mis venas
Acércate, siente el desdén
de hipogeos vacíos
con tus llagadas manos
sensibiliza mi alma
en el eco infinito
del llamado perdido
El Áurea lejana de un
tiempo ido
hambrienta desecha
el maná bendecido
pues envenena el sabor
de su dulce suspiro
Lastima mi espalda
con el flagelo acerado
rojizas hileras de un
liquido puro
te dejan el rastro del
dolor suprimido
Violencia en tu pecho
y al final de tu torso
carcajadas solemnes
en el viento furtivo
un día de lluvia sereno va
con mi alegría al abismo
Bebe de mí, de mí!
y quizá todo quede
escrito
por ti y en mis venas