Apuro un sorbo de estrellas
que dan calor a la oreja.
Mis alvéolos forzados,
expirando mis sentidos
y aunque a veces sí lo quiera
cansado por mil razones
que dan sentido a mi sino,
mi corazón no ceja.
Mis neuronas estrelladas
buscando alternos caminos,
Tu presencia que se agranda,
(yo cada vez más chico),
retuerce el alma y exprime
la sal que llega a mi lengua,
sensible no tanto al tacto,
preparada para lima,
seca como felina,
absorta porque te escribe.
Apuro un sorbo de estrellas,
que dan calor a la oreja
y clara, casi impalpable,
aquiescente te revivo
y aunque a veces sí lo quiera
cansado por mil razones
que dan sentido a mi sino,
mi corazón no ceja.
Mis cuencas pasto estrellado
para afectos de carroña:
cóndores, buitres, cuervos
pacientes para su toma,
se llevarán mis despojos,
absurdos siempre en tu ausencia,
ridículos sin tu presencia,
entonces húmedos siempre,
temblorosos penitentes,
perpetuos libres de antojos.
Apuro un sorbo de estrellas,
que dan calor a la oreja.
Avasallando mi cuerpo
desconectan mi conciencia
y aunque ya no me de cuenta,
cansado por mil razones,
entre sístoles y diástoles,
mi corazón no ceja.
que dan calor a la oreja.
Mis alvéolos forzados,
expirando mis sentidos
y aunque a veces sí lo quiera
cansado por mil razones
que dan sentido a mi sino,
mi corazón no ceja.
Mis neuronas estrelladas
buscando alternos caminos,
Tu presencia que se agranda,
(yo cada vez más chico),
retuerce el alma y exprime
la sal que llega a mi lengua,
sensible no tanto al tacto,
preparada para lima,
seca como felina,
absorta porque te escribe.
Apuro un sorbo de estrellas,
que dan calor a la oreja
y clara, casi impalpable,
aquiescente te revivo
y aunque a veces sí lo quiera
cansado por mil razones
que dan sentido a mi sino,
mi corazón no ceja.
Mis cuencas pasto estrellado
para afectos de carroña:
cóndores, buitres, cuervos
pacientes para su toma,
se llevarán mis despojos,
absurdos siempre en tu ausencia,
ridículos sin tu presencia,
entonces húmedos siempre,
temblorosos penitentes,
perpetuos libres de antojos.
Apuro un sorbo de estrellas,
que dan calor a la oreja.
Avasallando mi cuerpo
desconectan mi conciencia
y aunque ya no me de cuenta,
cansado por mil razones,
entre sístoles y diástoles,
mi corazón no ceja.
Última edición: