sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Bebo tu sangre cuando tus sueños son el aroma que me enciende en el silencio
y me acuesta en tus sueños
y me rebota en tus pensamientos
tu sangre es la manta que arde con el arcilla
que bronceas en mi cuerpo
o sabana santa
que tapas a mis labios
y posas mis ojos en tus corazón fugitivo
y ardo en tu cuerpo
con el corazón lleno de la sal de tu sudor
y del oleaje de tus ojos submarinos
que anochecen en mí mis ojos de azúcar
y allí emprendido en las sabanas del viento
me acuesto y miro tus luceros
que se acuestan en la noche
donde la cara oculta
de tu fiebre se desnuda en el amanecer de tu origen
allí donde los poetas hablan solos
y donde el cielo es de fantasía
y donde eres una esponja que está en los acantilados
y se sumergen en el océano
y allí pronuncias mi nombre
me llamo beso
tú te llamas océano
y para besar todo tu cuerpo
necesito que mis labios
sean como un gancho hacia tu espíritu
y allí donde la luna se acuesta con el sol
se hace brillar mi nombre
y se acuesta en tu apellido
¿y sabes como se llama el canto de una luna
y el énfasis de un sol?
que cuando la luna se desnuda en su nombre
el sol la broncea
y la acaricia
hasta hacer un eclipse de fantasía
y de amor ardiente llamado universo.
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