lluvia de enero
Simplemente mujer
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BEGOÑA ABAD DE LA PARTE Nacida en 1952 en Villanasur del Rio Oca (Burgos) y residente en Logroño. Su primer premio en la Asociación de Amas de casa de esta ciudad en 1979 y en el 80 y 81 en la revista Cicerone Riojano. Accésit en las ediciones del premio Esteban Manuel Villegas de Nájera (La Rioja) en 1994 ,95 y 96. Accésit en certamen “Palabras de Mujer”, modalidad relato, en el 2001 y 2002 y primer premio de este certamen en modalidad de poesía del año2003 y accésit 2004. Ha colaborado en la revista literaria “Fábula” de la Facultad de Filología de La Rioja, con relatos y ha sido incluida en una antología de narradores riojanos de dicha revista. Ha publicado relatos en el diario La Rioja de Logroño. Colaboración en la revista “Piedra de Rayo”. Publicación de poemas en la revista “Ateneu” de Barcelona. Primer premio de relato de la Universidad Popular de Logroño 2006. Incluida en antología de poesía de mujeres de La Rioja, “La otra voz” (ediciones 4 de agosto) 2005. Incluida en la antología de poesía de “Las voces del extremo” (Fundación Juan Ramón Jiménez), edición 2006. Primer premio de poesía del Ateneo Riojano 2006. Publicado cuadernillo de poesía “Begoña en ciernes” (editorial 4 de agosto), de la colección “Planeta clandestino”en 2006.
Datos biográficos extraídos de: http://lasafinidadeselectivas.blogspot.com.ar/2007/01/begoa-abad.html
LA MEDIDA DE MI MADRE
(Selección)
Autora: Begoña Abad
No sé si te lo he dicho:
mi madre es pequeña
y tiene que ponerse de puntillas
para besarme.
Hace años yo me empinaba,
supongo, para robarle un beso.
Nos hemos pasado la vida
estirándonos y agachándonos
para buscar la medida exacta
donde poder querernos.
*********************
Mi madre no recuerda el nombre se su madre.
Ha olvidado el camino de regreso a la vida,
no sabe usar el peine, ni la cuchara,
se pone, casi siempre, la chaqueta al revés
y revuelve los cajones en su memoria,
pero siempre sonríe al escuchar mi nombre.
Mi madre no recuerda si tuvo algún amante,
si ha viajado muy lejos, si ha perdido algún tren,
dónde están sus anillos, si alguna vez fue guapa,
que le gustaba tanto el Chinchón y el café,
que las letras unidas tienen significado
y que el perro que amaba nos dejó ya hace un mes.
Mi madre me recuerda, sin amargura,
lo que yo he olvidado tan tontamente,
la oración de su abuela que me dormía
las canciones de cuna que me cantaba,
y unas romanzas moras que, en letanía,
desgrana mirando por la ventana.
Mi madre y yo sujetamos recuerdos olvidados
como podemos, a veces con dolor,
otras con risas, siempre con esperanza.
**********************
Vendió las puertas
y se quedó con el espacio.
El espacio nunca tiene puertas,
se adapta al continente
del tiempo y la memoria.
En él nos cabe todo.
Se vuelve a revivir el membrillo
que ya no existe,
la madreselva que vino y se fue.
El ruido del arroyo que se secó,
la risa de los niños
que aprendieron a llorar
colgándose los sueños a la espalda.
Las fresas silvestres que descubrimos,
una tarde tumbados en la hierba,
cuando la mano delicada
avanzó distraída
hacia otra mano firme
que ya contenía dentro
nuestro propio corazón.
Begonia Adad
BEGOÑA ABAD DE LA PARTE Nacida en 1952 en Villanasur del Rio Oca (Burgos) y residente en Logroño. Su primer premio en la Asociación de Amas de casa de esta ciudad en 1979 y en el 80 y 81 en la revista Cicerone Riojano. Accésit en las ediciones del premio Esteban Manuel Villegas de Nájera (La Rioja) en 1994 ,95 y 96. Accésit en certamen “Palabras de Mujer”, modalidad relato, en el 2001 y 2002 y primer premio de este certamen en modalidad de poesía del año2003 y accésit 2004. Ha colaborado en la revista literaria “Fábula” de la Facultad de Filología de La Rioja, con relatos y ha sido incluida en una antología de narradores riojanos de dicha revista. Ha publicado relatos en el diario La Rioja de Logroño. Colaboración en la revista “Piedra de Rayo”. Publicación de poemas en la revista “Ateneu” de Barcelona. Primer premio de relato de la Universidad Popular de Logroño 2006. Incluida en antología de poesía de mujeres de La Rioja, “La otra voz” (ediciones 4 de agosto) 2005. Incluida en la antología de poesía de “Las voces del extremo” (Fundación Juan Ramón Jiménez), edición 2006. Primer premio de poesía del Ateneo Riojano 2006. Publicado cuadernillo de poesía “Begoña en ciernes” (editorial 4 de agosto), de la colección “Planeta clandestino”en 2006.
Datos biográficos extraídos de: http://lasafinidadeselectivas.blogspot.com.ar/2007/01/begoa-abad.html
LA MEDIDA DE MI MADRE
(Selección)
Autora: Begoña Abad
No sé si te lo he dicho:
mi madre es pequeña
y tiene que ponerse de puntillas
para besarme.
Hace años yo me empinaba,
supongo, para robarle un beso.
Nos hemos pasado la vida
estirándonos y agachándonos
para buscar la medida exacta
donde poder querernos.
*********************
Mi madre no recuerda el nombre se su madre.
Ha olvidado el camino de regreso a la vida,
no sabe usar el peine, ni la cuchara,
se pone, casi siempre, la chaqueta al revés
y revuelve los cajones en su memoria,
pero siempre sonríe al escuchar mi nombre.
Mi madre no recuerda si tuvo algún amante,
si ha viajado muy lejos, si ha perdido algún tren,
dónde están sus anillos, si alguna vez fue guapa,
que le gustaba tanto el Chinchón y el café,
que las letras unidas tienen significado
y que el perro que amaba nos dejó ya hace un mes.
Mi madre me recuerda, sin amargura,
lo que yo he olvidado tan tontamente,
la oración de su abuela que me dormía
las canciones de cuna que me cantaba,
y unas romanzas moras que, en letanía,
desgrana mirando por la ventana.
Mi madre y yo sujetamos recuerdos olvidados
como podemos, a veces con dolor,
otras con risas, siempre con esperanza.
**********************
Vendió las puertas
y se quedó con el espacio.
El espacio nunca tiene puertas,
se adapta al continente
del tiempo y la memoria.
En él nos cabe todo.
Se vuelve a revivir el membrillo
que ya no existe,
la madreselva que vino y se fue.
El ruido del arroyo que se secó,
la risa de los niños
que aprendieron a llorar
colgándose los sueños a la espalda.
Las fresas silvestres que descubrimos,
una tarde tumbados en la hierba,
cuando la mano delicada
avanzó distraída
hacia otra mano firme
que ya contenía dentro
nuestro propio corazón.
Begonia Adad
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