José Luis Vera Vidal
MMC LIR
Bella;
cual flor de vainilla
emanando su fragancia,
perceptible quizás;
al rocío de la mañana
que le baña.
Le digo;
gracias al tiempo por
detenerse, cuando te vi
por vez primera. Ahí en ese
lugar que solo tú y yo sabemos.
Bella;
castaña, de ojos verdes,
tersa piel, rizos que juegan
en su cabeza cual pincelada,
impresionista,
llena de color.
Su voz;
dulce cual melodía barroca,
colmada de dulces notas,
capaz de domar fieras
y parar tormentas.
Bella;
por todos esos matices
que te conforman.
Transportándote de la luz
a la sombra en un
suspiro.
Espíritu;
lleno de bondad, alegría,
experta ladrona de sonrisas,
cautivas mis pensamientos
más sublimes.
Bella;
el mundo se para a tu andar,
los ríos detienen su corriente
y se dejan calmos, para refrescar
tus pies. El tiempo se paraliza,
para no opacar tu belleza.
Mujer;
celestial, creación única
de Dios, envidiada por
los ángeles.
Bella, te digo
porque bella eres,
por dentro, por fuera
bella.
Te regalo este verso,
a ti
mi bella.
cual flor de vainilla
emanando su fragancia,
perceptible quizás;
al rocío de la mañana
que le baña.
Le digo;
gracias al tiempo por
detenerse, cuando te vi
por vez primera. Ahí en ese
lugar que solo tú y yo sabemos.
Bella;
castaña, de ojos verdes,
tersa piel, rizos que juegan
en su cabeza cual pincelada,
impresionista,
llena de color.
Su voz;
dulce cual melodía barroca,
colmada de dulces notas,
capaz de domar fieras
y parar tormentas.
Bella;
por todos esos matices
que te conforman.
Transportándote de la luz
a la sombra en un
suspiro.
Espíritu;
lleno de bondad, alegría,
experta ladrona de sonrisas,
cautivas mis pensamientos
más sublimes.
Bella;
el mundo se para a tu andar,
los ríos detienen su corriente
y se dejan calmos, para refrescar
tus pies. El tiempo se paraliza,
para no opacar tu belleza.
Mujer;
celestial, creación única
de Dios, envidiada por
los ángeles.
Bella, te digo
porque bella eres,
por dentro, por fuera
bella.
Te regalo este verso,
a ti
mi bella.