E.Fdez.Castro
Poeta que considera el portal su segunda casa
Buscando bellas palabras,
voy a cantar al amor.
Miraré alrededor
con pases de adacadabras,
dejando cosas macabras
para otras ocasiones
que tenga desilusiones
y dolores corporales,
porque en eso de los males
me salen a borbotones.
Treinta y tres años con una,
sin casi tener enfado;
cada uno por su lado,
sin nunca ir con ninguna.
He tenido la fortuna
de no ir a convivir,
nos vemos para salir
solo fines de semana;
por tanto, es vida sana,
nuestro modo de vivir.
Lo nuestro, casi platónico,
por no decir celibato;
en cuanto a sexo barato,
no me gusta lo adónico;
porque lo de macho crónico
termina en las venéreas;
prefiero orgías aéreas
que no tienen consecuencias;
o si no las abstinencias
de dulces diosas etéreas.
Tenemos la libertad
para hacer lo que nos plazca;
mas espero que no nazca
ninguna rivalidad;
en cuanto a la soledad,
tengo un gato y un perro,
pero si con esto yerro
además tengo gallina,
una carpa en la piscina
y mil aves que no encierro.
Lo que más quiero y admiro
es la santa libertad,
de tener la potestad
de ocasionar mi giro.
Lo único que aspiro
es vivir en mi interior,
y encontrar el primor
de los santos que lo fueron,
y en su corta vida dieron
con el centro salvador.
Pensareis que estar así
es un vivir encerrado.
Solo mirando a un lado
es existir baladí.
Yo fui quien lo preferí,
porque no soy muy sociable
y detesto al que mucho hable,
tal un loro parlanchín,
que solo emplea su fin
para ofender con su sable.
Décima o espinela
voy a cantar al amor.
Miraré alrededor
con pases de adacadabras,
dejando cosas macabras
para otras ocasiones
que tenga desilusiones
y dolores corporales,
porque en eso de los males
me salen a borbotones.
Treinta y tres años con una,
sin casi tener enfado;
cada uno por su lado,
sin nunca ir con ninguna.
He tenido la fortuna
de no ir a convivir,
nos vemos para salir
solo fines de semana;
por tanto, es vida sana,
nuestro modo de vivir.
Lo nuestro, casi platónico,
por no decir celibato;
en cuanto a sexo barato,
no me gusta lo adónico;
porque lo de macho crónico
termina en las venéreas;
prefiero orgías aéreas
que no tienen consecuencias;
o si no las abstinencias
de dulces diosas etéreas.
Tenemos la libertad
para hacer lo que nos plazca;
mas espero que no nazca
ninguna rivalidad;
en cuanto a la soledad,
tengo un gato y un perro,
pero si con esto yerro
además tengo gallina,
una carpa en la piscina
y mil aves que no encierro.
Lo que más quiero y admiro
es la santa libertad,
de tener la potestad
de ocasionar mi giro.
Lo único que aspiro
es vivir en mi interior,
y encontrar el primor
de los santos que lo fueron,
y en su corta vida dieron
con el centro salvador.
Pensareis que estar así
es un vivir encerrado.
Solo mirando a un lado
es existir baladí.
Yo fui quien lo preferí,
porque no soy muy sociable
y detesto al que mucho hable,
tal un loro parlanchín,
que solo emplea su fin
para ofender con su sable.
Décima o espinela