Extraviado, desde mis cavernas, tu luz; su luz para caminar aún siendo noches de fríos inasibles, espero su vaso de tibiedad.
BELLO VASO DE TIBIEDAD
En la caverna de mis arroyos de pasión
cultivo plazas entristecidas entre las piedras
que se visten de oscuros senderos orgullosos,
cuando se esgrime la vegetación sacerdotal
que me oculta la existencia de gajos deseados.
Extraviado y desmoronado creía no poder ver,
padecía perdido entre esos verdes atrapados.
Luz de estrella para resurgir
para ver que tú venias en la noche.
Amanecer.
Luz de estrellas para sentir
que tus verdades estaban presentes.
Caminar sobre el profundo pozo de los deseos
y ser fuente ambiental de manipulados perdones
cuando la noche es interminablemente oscura,
allí en el Mar de los instintos de hielo y fuego.
En esa noche de pánicos y fríos inasibles
extravié la mirada hacia el ojo derecho del Mar,
hacia ese océano de cansadas memorias fetales;
¡Surgiste ante mí como un gemido aéreo de ramas!
Compartir mi humilde y sereno sendero de vida
cuando frágil es el ritmo del susurrante corazón,
pero te regalo alas para volar asiendo giros,
y acariciar el rostro dibujado de mis estrellas.
Espacio de bellas intemperies embrujadoras
donde sentir la plenitud de tu vaso de tibiedad.
* * * * * *
luzyabsenta
BELLO VASO DE TIBIEDAD
En la caverna de mis arroyos de pasión
cultivo plazas entristecidas entre las piedras
que se visten de oscuros senderos orgullosos,
cuando se esgrime la vegetación sacerdotal
que me oculta la existencia de gajos deseados.
Extraviado y desmoronado creía no poder ver,
padecía perdido entre esos verdes atrapados.
Luz de estrella para resurgir
para ver que tú venias en la noche.
Amanecer.
Luz de estrellas para sentir
que tus verdades estaban presentes.
Caminar sobre el profundo pozo de los deseos
y ser fuente ambiental de manipulados perdones
cuando la noche es interminablemente oscura,
allí en el Mar de los instintos de hielo y fuego.
En esa noche de pánicos y fríos inasibles
extravié la mirada hacia el ojo derecho del Mar,
hacia ese océano de cansadas memorias fetales;
¡Surgiste ante mí como un gemido aéreo de ramas!
Compartir mi humilde y sereno sendero de vida
cuando frágil es el ritmo del susurrante corazón,
pero te regalo alas para volar asiendo giros,
y acariciar el rostro dibujado de mis estrellas.
Espacio de bellas intemperies embrujadoras
donde sentir la plenitud de tu vaso de tibiedad.
* * * * * *
luzyabsenta
Última edición: