marcelino victor
Poeta recién llegado
Ahí estás no dejas de amar
a quienes te han herido,
pies martillados brazos
extendidos.
La maldad se enaltece,
quien te defendiera
si no ella, madre sufrida.
También madre mía.
Espinas te sangran
dolor de cuerpo, más del alma.
Fuego y piedras
los cielos se estremecen,
la muchedumbre y conversos desaparecen.
Mientras la lanza te perfora
Ella no encuentra Consuelo
no comprende,
si el amor te trajo, por qué
por él te has ido.
Ahí estás no dejas de amar
a quienes te han herido.
pies martillados brazos
extendidos.
La traición has sufrido
de un hijo amado
y hacés roca
de quien, incrédulo sin fé,
te ha negado.
De un padre has venido
y hacia él te has ido.
Hijo amado
De los cielos bendecido.
© Marcelino Montaño 12/2016
a quienes te han herido,
pies martillados brazos
extendidos.
La maldad se enaltece,
quien te defendiera
si no ella, madre sufrida.
También madre mía.
Espinas te sangran
dolor de cuerpo, más del alma.
Fuego y piedras
los cielos se estremecen,
la muchedumbre y conversos desaparecen.
Mientras la lanza te perfora
Ella no encuentra Consuelo
no comprende,
si el amor te trajo, por qué
por él te has ido.
Ahí estás no dejas de amar
a quienes te han herido.
pies martillados brazos
extendidos.
La traición has sufrido
de un hijo amado
y hacés roca
de quien, incrédulo sin fé,
te ha negado.
De un padre has venido
y hacia él te has ido.
Hijo amado
De los cielos bendecido.
© Marcelino Montaño 12/2016