Y, acaso, entre las bendiciones, de ese rock compañero;
de ese rock de los olivos, que repartieron el amor…
y , al calor, de esas hogueras gitanas,
de esas noches de la Luna marroquí…
y de aquella mañana, con mi amada,
en esa biblioteca de las higueras celestiales…
de Miguel Hernández , entre los rebaños;
de esas vacas, de la familia evangélica…
de esa lágrima sobre la lluvia;
del color y el tacto de esas rosas de Lisboa,
que llegaron en el tranvía…
y de ese corazón, casi caído de los tejados;
de esas prosas de Ana, entre los pajaritos,
y de esas guitarras, que se buscaban entre los peces.
de ese rock de los olivos, que repartieron el amor…
y , al calor, de esas hogueras gitanas,
de esas noches de la Luna marroquí…
y de aquella mañana, con mi amada,
en esa biblioteca de las higueras celestiales…
de Miguel Hernández , entre los rebaños;
de esas vacas, de la familia evangélica…
de esa lágrima sobre la lluvia;
del color y el tacto de esas rosas de Lisboa,
que llegaron en el tranvía…
y de ese corazón, casi caído de los tejados;
de esas prosas de Ana, entre los pajaritos,
y de esas guitarras, que se buscaban entre los peces.
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