Nuestra juventud no nos dejó ver
nos embotaba todos nuestros sentidos,
besos, abrazos, fieros y cándidos,
siempre sin dejarnos ver más allá.
Dónde la belleza reside y reina,
allá en lo mas profundo del alma,
dónde ambos laten al unísono,
el corazón y el amor.
Han tenido que pasar los años,
muchos años...
Demasiados quizás.
Finalmente el tiempo hizo su labor,
sin prisa, tomándose su tiempo,
como un viejo y sabio jardinero.
Y el amor fresco y joven,
maduró en nuestros brazos,
y se hizo pura y bendita solera.
nos embotaba todos nuestros sentidos,
besos, abrazos, fieros y cándidos,
siempre sin dejarnos ver más allá.
Dónde la belleza reside y reina,
allá en lo mas profundo del alma,
dónde ambos laten al unísono,
el corazón y el amor.
Han tenido que pasar los años,
muchos años...
Demasiados quizás.
Finalmente el tiempo hizo su labor,
sin prisa, tomándose su tiempo,
como un viejo y sabio jardinero.
Y el amor fresco y joven,
maduró en nuestros brazos,
y se hizo pura y bendita solera.
Última edición: