Jaime Zamorano Ramírez
Poeta recién llegado
Las imponentes campanas de la Catedral se han gastado
llamando a sus feligreses con solemnes tañidos dominicales,
lentamente fueron volteando infinitas hojas de mi calendario
segundo a segundo siguió avanzando el reloj de la cúpula del Telégrafo,
otoños implacables desvistieron los añosos árboles de la plaza
Esa perfumada y añeja Botica El Indio ya no existe en la esquina
donde nos juntábamos en aquellos hermosos tiempos de juventud,
en la acera de enfrente, tampoco está aquella vieja Ferretería La Herradura
que además, servía de lugar de reunión a otros grupos juveniles
allí paraban las lentas micros que después nos acercaban a casa.
Variados Presidentes de la República han gobernado el país,
diluyendo en el tiempo esas engoladas promesas con que adornaban sus discursos
en honor al progreso , Alcaldes desintegraron nuestra hermosa avenida Alemana,
prestigiosas familias del lugar emigraron a la capital, en busca de mejor destino,
en una de ellas, un día se fue también la quinceañera de mi amor
Y
¡ gracias a Dios! ... benditas sean las cosas del destino
luego de casi medio siglo de ausencia, apareció ella, en gloria y majestad,
sonriente y feliz, descendió de su vehículo causando mi expectación,
regresaba ahora convertida en una hermosa e interesantísima mujer
¡¡ era mi niña preciosa que volvía a abrazarse para siempre de mí !!