Violeta
Poeta que considera el portal su segunda casa
Benditos tus labios
que besan
la ebriedad del amor,
cuando el canto
de los arrecifes
busca perderse
en tu encanto.
Y la noche descalza
se inquieta
con la luz de tus ojos,
cuando las esquinas
duermen
y el mundo se detiene.
Bendito sea
el verbo de tu voz
que labra poesías
en esta ciudad donde incrustaré tu ser.
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