Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Se puso a temblar mi soledad
el día que aquella mirada suya
atravesó la distancia justa
para cruzarse con la mía
que desde entonces
es de su propiedad.
Ahora sonríen mis días a su lado,
me crecen caricias en las manos,
tengo los bolsillos repletos
de besos y abrazos.
Si que es verdad que la tengo
a todas hora en mi pensamiento,
quizás tendría que amarla
con mas sosiego,
pero no puedo,
quererla me trastoca todo,
bendito desequilibrio.
el día que aquella mirada suya
atravesó la distancia justa
para cruzarse con la mía
que desde entonces
es de su propiedad.
Ahora sonríen mis días a su lado,
me crecen caricias en las manos,
tengo los bolsillos repletos
de besos y abrazos.
Si que es verdad que la tengo
a todas hora en mi pensamiento,
quizás tendría que amarla
con mas sosiego,
pero no puedo,
quererla me trastoca todo,
bendito desequilibrio.