Jimbomorrison
Poeta recién llegado
Bendito olvido
Aquel dichoso ser que yo quería
se fue con el amanecer trasnochado
¡ni adiós me dijo la maldita!
y yo que he amado con locura
a la más fina de todos los cardos.
Por eso la otra noche me desvele
teniendo un dulce sexo con la añoranza
que me borro tu imagen de mi cielo
pensé todo el día en ella
porque me dio consuelo y su enseñanza.
Sus senos eran de inconsciencia,
sus caderas eran hechas de tristeza,
sus labios me borraron la paciencia
de esperarte dormido en tu promesa
falsa como la foto de tu esencia.
Pero me di cuenta que esa mujer
ya tenía dueño, y lo recibí agradecido
porque me quito su cuerpo con poder
y me di cuenta de que se llamaba olvido
y era un tipo demasiado conocido.
Yo sabía que gracias a el perdía a aquella,
añoranza que solamente conmigo jugaba,
me perdí en sus amores y querellas
que el suave rose de una lagrima
me hacía sentir como un puñal ella.
Me repuse del rechazo de la otra, la primera
y encontré un nuevo amigo su nombre lo resucito
desamor él se llamaba, era fuerte, eso era
en mi casa lo recibí y embriagándonos a gritos
felicidad conseguí, y esperanza tan certera.
H.G. Ernesto
Aquel dichoso ser que yo quería
se fue con el amanecer trasnochado
¡ni adiós me dijo la maldita!
y yo que he amado con locura
a la más fina de todos los cardos.
Por eso la otra noche me desvele
teniendo un dulce sexo con la añoranza
que me borro tu imagen de mi cielo
pensé todo el día en ella
porque me dio consuelo y su enseñanza.
Sus senos eran de inconsciencia,
sus caderas eran hechas de tristeza,
sus labios me borraron la paciencia
de esperarte dormido en tu promesa
falsa como la foto de tu esencia.
Pero me di cuenta que esa mujer
ya tenía dueño, y lo recibí agradecido
porque me quito su cuerpo con poder
y me di cuenta de que se llamaba olvido
y era un tipo demasiado conocido.
Yo sabía que gracias a el perdía a aquella,
añoranza que solamente conmigo jugaba,
me perdí en sus amores y querellas
que el suave rose de una lagrima
me hacía sentir como un puñal ella.
Me repuse del rechazo de la otra, la primera
y encontré un nuevo amigo su nombre lo resucito
desamor él se llamaba, era fuerte, eso era
en mi casa lo recibí y embriagándonos a gritos
felicidad conseguí, y esperanza tan certera.
H.G. Ernesto
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