Mitra
Poeta adicto al portal
Bengala.
Quebrando la sinfonía
de delgadas lápidas
en mis uñas,
se arma el imperio de una cresta
curvando la medianera blanca
en el verano de los muertos;
que vomitan y se duermen
en un carrusel de ida.
-El anden se perforó las manos
de brazas turbias-
pero los colores no son mi fuerte,
aún para insinuar sus garras
en el habitáculo de mi astro.
Desde el vago cáliz
de mi palma
dibujaría el rostro andrógino
de este sueño.
Aunque comamos el engrudo
de una mentira,
en este cielo que fue raso
para verterse
en una secuencia enferma.
-Que explota en un graznido-.
Y me toma de la mano
cuando las suyas se secan.
-Siguiendo pardos mis ojos
en los segundos de su oración-.
Quebrando la sinfonía
de delgadas lápidas
en mis uñas,
se arma el imperio de una cresta
curvando la medianera blanca
en el verano de los muertos;
que vomitan y se duermen
en un carrusel de ida.
-El anden se perforó las manos
de brazas turbias-
pero los colores no son mi fuerte,
aún para insinuar sus garras
en el habitáculo de mi astro.
Desde el vago cáliz
de mi palma
dibujaría el rostro andrógino
de este sueño.
Aunque comamos el engrudo
de una mentira,
en este cielo que fue raso
para verterse
en una secuencia enferma.
-Que explota en un graznido-.
Y me toma de la mano
cuando las suyas se secan.
-Siguiendo pardos mis ojos
en los segundos de su oración-.
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