ASTHUR
Poeta recién llegado
El cielo vertió esperanza
Hermosa mujer que acunáis mis deseos
¡convertíd mis sueños en una realidad!
Háblame para que yo te vea,
háblame, sigo sin escuchar.
Bien, esperaré sólo un momento,
ha anochecido,
no te escuché pero te he podido ver.
Ahora seguídme que tomaremos la avenida,
cruzaremos aquél semivacío e inmaculado río,
Mis lágrimas a punto de caer.
¡Hemos llegado!
solo mírame y dime que me amas.
Estoy llorando, por favor cree en mí
Estoy sufriendo, apiádate de mí.
¿Podéis observar aquellos bosques lejanos?
yo he de poseerlos,
yo suelo tenerlos frente a mi.
reflejan su esplendor en tus ojos,
y su espejo es tu bello rostro, amada mía.
Hemos de caminar hacia este otro lado,
que beberemos de aquél majestuoso lago su líquido insipiente,
no tengáis miedo,
nos embriagaremos de amor en este bello momento
Lo podréis hacer?
Ahora puedo decir lo mucho que te amo en tu eternidad.
¡Tóma mis manos!.
y adormécete en ellas cual si fuesen pequeños almohadones enredados,
bebe de mis lágrimas que entonarán una armoniosa melodía,
porque mis suspiros te acariciarán
y que mi vida en tu vida se ha de olvidar.
Hermosa mujer que acunáis mis deseos
¡convertíd mis sueños en una realidad!
Háblame para que yo te vea,
háblame, sigo sin escuchar.
Bien, esperaré sólo un momento,
ha anochecido,
no te escuché pero te he podido ver.
Ahora seguídme que tomaremos la avenida,
cruzaremos aquél semivacío e inmaculado río,
Mis lágrimas a punto de caer.
¡Hemos llegado!
solo mírame y dime que me amas.
Estoy llorando, por favor cree en mí
Estoy sufriendo, apiádate de mí.
¿Podéis observar aquellos bosques lejanos?
yo he de poseerlos,
yo suelo tenerlos frente a mi.
reflejan su esplendor en tus ojos,
y su espejo es tu bello rostro, amada mía.
Hemos de caminar hacia este otro lado,
que beberemos de aquél majestuoso lago su líquido insipiente,
no tengáis miedo,
nos embriagaremos de amor en este bello momento
Lo podréis hacer?
Ahora puedo decir lo mucho que te amo en tu eternidad.
¡Tóma mis manos!.
y adormécete en ellas cual si fuesen pequeños almohadones enredados,
bebe de mis lágrimas que entonarán una armoniosa melodía,
porque mis suspiros te acariciarán
y que mi vida en tu vida se ha de olvidar.