Alexander Ur
Poeta recién llegado
Los brujos se entienden entre brujos,
manejan el lenguaje secreto de las miradas.
Ojeadas sin mirarse, callarse para hablarse,
quererse sin tocarse. besarse al ocultarse.
Ojalá y no te encuentres con tu brujo
porqué no habrá nada que puedas ocultarle.
La lectura no está en las acciones sino en la esencia.
¡Baila! sin temor al ritmo de las contradicciones.
¡Huye! Húyele dentro de ti si quieres encontrarle
y cuando te lo encuentres, recuerda, ¡No le digas nada!
Salta sin temor dentro del agujero del conejo,
déjalo que te rodee, déjalo, mientras caes, ser sincero.
De entre sus mejores trucos aún intenta el arte del cortejo,
le sale de una manga una flor, le salen corazones del sombrero.
Me dijo el otro día que conserva tu mano negra, sin dedos,
de cuando eras hada antes de bruja, de cuando el brujo besaba al gato.
Parece que en vez de arte, este loco desquiciado solo hiciese garabatos
Pero el demente está seguro de lo que hace, dijo que confía en los colores atados.
Bah olvidémonos por un segundo de este loco desdichado
y, como te decía, los brujos manejan el arte del silencio, el arte de no hablarte.
Ahora que me animo, ven te concedo un deseo, permíteme escucharte
¡Ah! Entiendo, ¿segura que solo quieres saber eso de tu amado?
Bueno, bueno pon atención a la varita que mece la bola de cristal.
Espero que todo aquello que entiendas o no, por lo menos hoy, te haga feliz.
No le quites los ojos y piensa fervientemente en tu respuesta
¡Deseo concedido! y ¡si!, como lo sospechabas, ¡él aún muere por besar de nuevo tu nariz!
manejan el lenguaje secreto de las miradas.
Ojeadas sin mirarse, callarse para hablarse,
quererse sin tocarse. besarse al ocultarse.
Ojalá y no te encuentres con tu brujo
porqué no habrá nada que puedas ocultarle.
La lectura no está en las acciones sino en la esencia.
¡Baila! sin temor al ritmo de las contradicciones.
¡Huye! Húyele dentro de ti si quieres encontrarle
y cuando te lo encuentres, recuerda, ¡No le digas nada!
Salta sin temor dentro del agujero del conejo,
déjalo que te rodee, déjalo, mientras caes, ser sincero.
De entre sus mejores trucos aún intenta el arte del cortejo,
le sale de una manga una flor, le salen corazones del sombrero.
Me dijo el otro día que conserva tu mano negra, sin dedos,
de cuando eras hada antes de bruja, de cuando el brujo besaba al gato.
Parece que en vez de arte, este loco desquiciado solo hiciese garabatos
Pero el demente está seguro de lo que hace, dijo que confía en los colores atados.
Bah olvidémonos por un segundo de este loco desdichado
y, como te decía, los brujos manejan el arte del silencio, el arte de no hablarte.
Ahora que me animo, ven te concedo un deseo, permíteme escucharte
¡Ah! Entiendo, ¿segura que solo quieres saber eso de tu amado?
Bueno, bueno pon atención a la varita que mece la bola de cristal.
Espero que todo aquello que entiendas o no, por lo menos hoy, te haga feliz.
No le quites los ojos y piensa fervientemente en tu respuesta
¡Deseo concedido! y ¡si!, como lo sospechabas, ¡él aún muere por besar de nuevo tu nariz!