sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Besando despacio
a la vez que toco nuestro piano
me besas los rizos del cuerpo
me miras en la flor de tu huerto,
y naces entrando a mi vida
me das tus besos en agua querida
y vas en la noche llegando a mi boca
y tienes mi cuerpo en tu amor de copla.
Me dices te quiero
y llevas mi mundo en tus huesos,
me dices al vapor de mis labios
que suenan tus sueños
en la llama de tus sentimientos,
llegando a casa
me dices que no quieres olvidarte
de mi mirada.
Entonas el canto,
me subes rimando en mis labios
y llega la noche
y hacemos el amor despacio
encontrando las huellas
de nuestro dormitorio
en las velas que ardieron en nuestro aroma,
me miras y nos miramos,
teniéndote cerca
me llevas en tus manos
me haces ser lo más preciado
me tocas mis venas
y derrito mi sangre en tu piel,
no veas que vas sola en el camino
que conduce a tu casa.
Te admiro profundo
y van en mis manos
cuando susurra mi piel
rozando tu rostro
ardiendo en la noche
en mi cuerpo
soplando los labios
hacia el horizonte
me llamas con el techo
llenado de rosas
y así es como recibes mi voz
en tus sueños,
porque mientras miras a la lluvia
que recorre tus puertas
me ves en el espejo reflejándote
un beso por tu ventana.
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