María del Mar Martínez
Poeta recién llegado
Llegas me observas deliberas y callas
con la honda nostalgia que entrega tu calma
cuando siento que tu silencio me besa
con el roce despacio de tu espíritu arcano.
Cada tramo de tus pupilas deslizas
sobre el fresco de mi lienzo imperfecto
en el sublime madrigal de este tiempo
en que juntos estamos viviendo distantes.
Siento un sosiego en el pasar de las olas
que mecen tu mar y mis aguas serenas
que en la corriente de oriente te acerca
y como nadie antes besas mi alma.
Qué dulce respiro me asientas despacio
en la florescencia de mi aura sedienta
y en un húmedo gozo escurro mi llanto
con el aceite divino de tu alma de seda.
Un piadoso instante releva la magia
de un beso ungido en tu óleo sagrado
que pinta el tejido del eterno momento
en que eres creador del amor en mi vida.
con la honda nostalgia que entrega tu calma
cuando siento que tu silencio me besa
con el roce despacio de tu espíritu arcano.
Cada tramo de tus pupilas deslizas
sobre el fresco de mi lienzo imperfecto
en el sublime madrigal de este tiempo
en que juntos estamos viviendo distantes.
Siento un sosiego en el pasar de las olas
que mecen tu mar y mis aguas serenas
que en la corriente de oriente te acerca
y como nadie antes besas mi alma.
Qué dulce respiro me asientas despacio
en la florescencia de mi aura sedienta
y en un húmedo gozo escurro mi llanto
con el aceite divino de tu alma de seda.
Un piadoso instante releva la magia
de un beso ungido en tu óleo sagrado
que pinta el tejido del eterno momento
en que eres creador del amor en mi vida.
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